2/3/12

Ser o No Ser



To Be or not To Be, Ernst Lubitsch, 1942, EEUU, Carole Lombard, Jack Benny, Robert Stack.

Considerada como una de las grandes comedias de la historia del cine Ser o No Ser puede que sea el filme más conocido, para el actual gran público, de Ernst Lubitsch. Sin embargo, en el momento de su estreno levantó cierta controversia por el contexto en el que se desenvuelve la acción (la Polonia ocupada por los Nazis) y gran parte del público y de la crítica no acabó de entender la realización de una comedia sobre el Régimen Nazi. La tibia acogida o, si se quiere, la polémica generada en el momento de su estreno, ha sido superada por sucesivas generaciones de espectadores que, quizá con la distancia emocional que otorga el transcurso del tiempo, han disfrutado de esta magnífica comedia, una película que supera el contexto en el que fue gestada - y al que muestra, la Segunda Guerra Mundial- para constituirse como obra intemporal y de una vigencia cómica absoluta.


El compromiso moral y social de Lubitsch queda demostrado en esta aguda sátira que el realizador de origen alemán despliega con su habitual naturalidad y su tan característica finura de trazo. Un buen gusto y un estilo fluido que dominan no ya sólo esta película sino también la mayor parte de la filmografía de este admirado director cuya madurez creativa se hacía evidente a principios de la década de los años cuarenta del siglo veinte (su siguiente obra sería la encantadora El Diablo Dijo No y un par de años antes había realizado la deliciosa El Bazar de las Sorpresas). Aunque tampoco hay que olvidar su exitosa trayectoria anterior tanto en su país de nacimiento en el que destacó también como actor -con un personaje cómico muy popular, un sastre judío llamado Meyer- además de como director de grandes producciones de época protagonizadas por Pola Negri, como en los USA a los que llegó de la mano de Mary Pickford y en los que desplegó su famoso y etéreo "toque" en un buen número de comedias y musicales.




En esta ocasión, Lubitsch se apoya en un inteligente libreto de Edwin Justus Mayer y a través de un continuo juego de engaños y dobles identidades, junto con unos ingeniosos diálogos, construye una gran comedia que sobrepasa el marco de filme de propaganda anti-nazi que definitivamente decidiría seguir el cine de Hollywood tras la entrada del país en la II Guerra Mundial. El mismo año de producción de este filme se puso en funcionamiento la Office of War Information, encargada de orientar las producciones cinematográficas estadounidenses hacia la defensa de la democracia y, también por estas fechas, muchas celebridades del celuloide se implicaron de una u otra manera en la contienda bélica; sirva como ejemplo, sin ir más lejos, la protagonista de esta película, Carole Lombard, prematuramente desaparecida poco después del rodaje en un accidente de avión que acaeció cuando se encontraba realizando una gira con el objetivo de recaudar fondos con los que financiar el esfuerzo militar. Puede que el hecho de abordar la crítica hacia el nacional-socialismo desde su acostumbrada ironía le supusiera a Lubitsch críticas en aquella época pero en la actualidad Ser o No Ser, a pesar de no desarrollar su argumento en ambientes tan elegantes y sofisticados como en otros de los films de este director (por ejemplo, Un Ladrón en la Alcoba), presenta su acostumbrada distinción y consigue provocar más de una carcajada e innumerables sonrisas ocasionando que en el espectador aparezca la emoción del buen humor, estado anímico que debe ser el fin del género de la comedia.Y es que Lubitsch era un maestro perfeccionista que cuidaba el mínimo detalle y hacía fluir las historias de un modo distintivo, reconocible aunque inexplicable, el famoso Toque Lubitsch, una manera de hacer cine en la que es más lo que se sugiere que lo que se muestra y en la que con poco se explica todo. Sin duda que Lubitsch era un director especial que creó escuela (Billy Wilder es uno de sus alumnos aventajados y confesos) y que era capaz de construir desde las barricadas del humor críticas feroces como la que plantea aquí, logrando que el público ría y reflexione.



El director que mejor ha sabido utilizar las puertas en el cine, firma una comedia que se inicia en el territorio de las "Screwball" con el enfrentamiento entre el matrimonio Tura (él, un divertidísimo Jack Benny, en, probablemente, su rol más recordado aunque ya era una estrella en aquella época por su programa radiofónico, y, ella, la citada Carole Lombard) para virar hasta establecerse como una farsa política magistral a la que ni siquiera el abrupto final que la concluye puede empañar. Seguro que al terminar de visionar este filme permanecerán algunas situaciones en la memoria del espectador, momentos que podrá evocar y que le harán sonreír en un futuro, algo digno de valorar, por supuesto, ya que cada persona que disfrute de esta película tendrá su momento guardado (el Hitler encarnado por Tom Dugan paseando por las calles de Varsovia, el coronel nazi que interpreta un sensacional Sig Ruman- el villano en algunas obras de los Hermanos Marx-, algunos diálogos, etcétera) que podrá rememorar con una sonrisa, algo realmente impagable...¡gracias Lubitsch!.

Las imágenes se han encontrado en la red tras búsqueda con Google y se utilizan simplemente con fines de ilustración.Los derechos están reservados por sus creadores.

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