Ratatouille, Brad Bird, 2007, EEUU, Personajes animados por ordenador.
Alucinante experiencia visual. Creo que quien vea esta película no podrá dejar de disfrutar de un auténtico festín visual generado por ordenador. Asimismo creo que será mayoritaria la reflexión en el espectador adulto sobre el límite de este tipo de animación. Y si absolutamente asombroso es el punto en el que se encuentra aquí y ahora el campo de los efectos generados por computadora, imaginar el siguiente escalón puede ser un ejercicio imprevisible ya que los límites evolutivos parecen no existir (recordemos la hiperrealista Final Fantasy, producida hace ya más de una década). Es evidente que el cine de animación se ha beneficiado de las nuevas tecnologías acompañadas estas, a su vez, por ciertas renovaciones temáticas promovidas por Pixar y DreamWorks, los estudios que comandan la revolución tecnológica en el cine animado. Como muestra del impacto no sólo comercial sino también artístico de la nueva generación que, dentro de la animación suponen este tipo de producciones, vale la pena mencionar la introducción de una categoría específica en la ceremonia de los Oscar en el año 2001, hecho que corrobora el innegable efecto del producto. Si bien, por otra parte, es importante destacar que en la animación cinematográfica actual cohabitan con el ordenador propuestas de todo tipo, desde el clásico stop-motion a través de los homenajes de Tim Burton o la plastilina de Wallace & Gromit hasta el anime que el mismísimo Tarantino se atrevió a introducir en Kill Bill vol.1. o el documental (Vals con Bashir) o, incluso, adaptaciones de cómics (Persépolis, el relato homónimo de Marjane Satrapi) . En definitiva, la animación goza de un período fértil del que pioneros como Segundo de Chomón, clásicos como Chuck Jones y el propio Disney o "agitadores" como Svankmajer y la escuela checa, pueden sentirse orgullosos. Las posibilidades son casi infinitas y, los que podríamos considerar (con todo el cariño), hijos bastardos de Harryhausen, copan el favor del público mayoritario actual.
No podemos sino congratularnos del "statu quo" del terreno animado, en especial cuando podemos degustar platos como el cocinado por Pixar en esta ocasión que, con independencia de algunas sub-tramas innecesarias (la romántica) o necesarias por motivos comerciales pero inconsistentes (herencia), se erige en verdadero deleite para los sentidos mezclando entre sus ingredientes guiños cinéfilos ( el siniestro crítico gastronómico guarda reminiscencias con el Conde Orlok) o hacia el mismo campo de la animación (la abuela que aparece en un momento crucial al inicio del film, parece un trasunto de Elmer, funcionando en este sentido como homenaje a los Looney Tunes) con un rotundo "slapstick". Sin duda, la premisa un tanto arriesgada utilizada como punto de partida (uno de los animales que más repulsión o miedo genera entre los humanos son las ratas) o la inverosimilitud de la práctica totalidad de las situaciones planteadas a lo largo de la narración, quedan salvadas y no únicamente por dotar de cualidades humanas al personaje central y al resto de su colonia, sino también por el realismo de la mayoría de objetos o movimientos que se reflejan en la pantalla. Es indudable que el esmerado cuidado prestado al detalle genera una animación impresionante. La perfecta maestría en el uso del ordenador se combina con un ritmo veloz e interesantes encuadres que impregnan a ciertos instantes como el de la desorientación que sufre nuestro protagonista cuando se encuentra por primera vez en una cocina plagada de peligros o el de la huida por la ciudad, de un sabor muy especial. Y, por supuesto, no faltan ciertas dosis de humor y de emocionalidad a través del lenguaje corporal de nuestro particular chef, en especial, que hacen considerar el producto final como muy entretenido y apto para todos los públicos.
Sin entrar en los mensajes más o menos positivos, según se analicen, que puede llevar implícitos el filme (o la misma crítica a los críticos), la animación conseguida alcanza cotas increíbles tanto en un aspecto más que realista (algunos líquidos, enseres de cocina, paisajes urbanos y tantas otras cosas escenificadas) como en el poco realista con que se presentan los seres humanos. Atisbar hasta dónde va a llegar la animación por ordenador se me antoja imposible, lo que si podemos pedir a los creadores de este campo es, parafraseando a uno de los personajes de este verdadero manjar cinematográfico que es Ratatouille, es que nos sorprendan con su próxima propuesta, algo que, posiblemente, consigan una vez más. Sólo cabe decir cuando se vaya a degustar el film de nuevo o por primera vez: ¡Buen provecho!.
Las imágenes se han encontrado en la red tras búsqueda con Google y se utilizan simplemente con fines de ilustración.Los derechos están reservados por sus creadores.
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