2/1/11

Robin de los Bosques



The Adventures of Robin HoodWilliam KeighleyMichael Curtiz, 1938, EEUU, Errol FlynnOlivia de HavillandBasil Rathbone.

Epítome del género de Aventuras con el héroe luchando en contra de la injusticia en un mundo de valores absolutos la costosa versión que la Warner hizo del personaje popular del medievo pasa por ser la más famosa de cuantas se han realizado y sirve como ejemplo paradigmático del sistema de estudios "hollywodiense" en el que todo se desarrolla con asombrosa precisión, todos los elementos son parte de un gran engranaje y las partes suman el todo: desde la abrumadora partitura de Erich Wolfgang Korngold, "oscarizada" y presente en todo el metraje, hasta el asombroso colorido del filme rodado en un novedoso -para la época- Technicolor tricromático...todas las piezas hacen funcionar el mecanismo del filme y lo dotan de un carácter intemporal y de una aureola de clásico que garantiza puro entretenimiento.

Ni el plano unidimensional de los personajes ni el simple pero inconexo, a veces, guión en el que es fácil perderse pueden lastrar el filme sino que lejos de ello consiguen hacer avanzar la narración a una velocidad endiablada, uniendo incidente tras incidente sin dar respiro al espectador y transportándolo a una lucha entre el Bien y el Mal simbolizados en la espectacular batalla final en el interior del castillo y el magnífico duelo entre Robin y Sir Guy como mandan los cánones del subgénero de Capa y Espada del que esta producción es el más reconocido exponente, probablemente.

No es ni la primera ni la última recreación del personaje que el cine ha llevado a cabo pero la producción de la Warner es la que define a este paladín de la justicia en el imaginario colectivo de manera definitiva y cuasi-universal.Y para encarnar a este adalid ¿quién mejor que Errol Flynn, el digno heredero de Douglas Fairbanks en el reino de la capa y la espada? Flynn se consagró con este papel (¡¡originariamente lo iba a interpretar James Cagney!! pero por problemas contractuales de este con el estudio se pospuso el proyecto durante unos años) que lo estableció como prototipo de héroe aventurero, noble, impetuoso, gallardo y romántico que lucha por sus convicciones.



La búsqueda por la Warner de una película familiar que no le causara problemas con el Código Hays y su implacable ejecutor Joseph Breen supuso un alejamiento de las líneas habituales de la compañía con su cine de gángsters de cierto cariz social pero todo un rotundo éxito a pesar de los enormes costos de producción, no en vano esta fue la película más cara del estudio que, por otra parte, estaba especializado en producciones de relativo bajo coste. Sin duda que el Technicolor aumentó los gastos del filme de manera considerable pero la extraordinaria fotografía de Sol Polito y Tony Gaudio con esta técnica elevan el producto final de manera notable: pocas veces se han visto colores así en el cine, en pocas ocasiones se ha sacado tanto partido a las posibilidades cromáticas de este proceso, sin duda alguna Robin de los Bosques es un hito del Technicolor. Aún con ello, otros aspectos descollan en la maquinaria ensamblada para proveerla de su condición de divertimento perdurable hasta para los estandares de nuestra época: la mencionada música del otrora niño prodigio Korngold, la vestimenta diseñada por Milo Anderson que como casi todo en la aventura tiene un aroma de fábula, el reparto encabezado por el acróbata y socarrón Flynn y en el que destaca la "partenaire" femenina habitual del galán, Olivia de Havilland, tándem que desprende una enorme complicidad, así como Basil Rathbone como el malo más malo y un numero importante de secundarios habituales de mayor o menor renombre (Claude RainsUna O'ConnorEugene Pallette y/o el sempiterno Little JohnAlan Hale, Sr) y, en especial, por saber desplegar el abecedario del género desde la exposición de un héroe empeñado en hacer el bien hasta la consabida derrota de los villanos, sin pasar por alto la usual unión de la pareja de enamorados que corona el triunfo del Bien sobre el Mal. Incluso la parte romántica queda bien integrada en el relato resultando agradable y la fémina a pesar de estar relegada a un papel de mero interés para el audaz protagonista toma la acción en un momento determinado sin romper el vertiginoso ritmo de la aventura.



Obviando la irrealidad de ciertos elementos presentados (no hay nada más que ver lo pulcros y aseados que se muestran  los hombres de SherwoodRobin de los Bosques es un producto ágil y entretenido, ideal para pasar un buen rato. El dinamismo del filme es notorio y a ello contribuyó la sustitución de William Keighley por Michael Curtiz una vez comenzado el rodaje, además de todos los factores citados con anterioridad. Desde luego estamos ante un claro "output" de la factoría del Hollywood clásico en el que la labor de todos (director artístico, compositor, director de fotografía, director, actor, etcétera) encaja para elevar la calidad del producto final, convirtiéndolo en apto para todos los públicos y en fuente de diversión y entretenimiento.

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