26/10/10

Desengaño



DodsworthWilliam Wyler, 1936, EEUU, Walter HustonRuth ChattertonMary Astor.

Sobria y soberbia película, prueba fehaciente de la transformación de Hollywood a lo largo de los años pues expone descarnadamente una propuesta de una madurez impensable para la situación actual de la Meca del cine (estadounidense). No solo el planteamiento de lo narrado es inteligente sino que la manera de rodar de Wyler confiere al filme una profundidad emocional que lo eleva a la categoría de obra maestra.

El guionista Sydney Howard, quien ya adaptó la novela homónima de Sinclair Lewis al teatro, se encargó de la escritura esta vez para el cine de esta historia agridulce, como tiene que ser cualquier melodrama que se precie. William Wyler se reservó el honor de dotar al filme de una sublime envoltura visual y un perfecto cuidado del detalle. En Desengaño podemos ver/sentir planos bellísimos ya desde el inicio y gozar de una sensibilidad a la hora de posicionar la cámara delicada y elegante en la que cada plano muestra el sentimiento de los personajes y su evolución. La planificación visual del filme es excelente, el tratamiento de los personajes es exquisito desde su presentación así como lo es la exposición de la desintegración de la pareja protagonista. Todo ello se adorna con una resolución magnífica de las escenas como la de la confrontación de Dodsworth con su mujer y el amante de ésta y sirvan también de ejemplo la despedida en la estación cuando se consuma la petición de divorcio o la del hotel en el instante en que la ruptura ya es una realidad y, asimismo, el regreso de Dodsworth a su casa encontrando todo fuera de lugar.



De una belleza excepcional y con un tratamiento ejemplar e insólito del tema considerado (recordemos el Código Hays y las infidelidades que acaecen a lo largo de la trama) es imposible no hacer referencia a la imponente y desgarradora interpretación de Walter Huston que retoma el papel que encarnó en la obra de teatro de hombre hecho a sí mismo, seguro de sí mismo pero con pánico atroz hacia el futuro, escenario venidero que aterra con igual fuerza a su mujer...aunque podamos tomar partido por él algunos/as no podemos menospreciar el esfuerzo de Wyler en proveernos de argumentos para entender el comportamiento de Fran Dodsworth y sus pretensiones de codearse con la alta sociedad si tomamos en consideración su opresiva existencia al lado de su marido durante veinte largos años, resaltando el papel activo de la mujer en tomar control sobre su propia vida. El dúo protagonista desprende una familiaridad y una compenetración como pareja estable que ahonda más en el drama que viven, otro acierto más del film.

Una honda reflexión sobre la madurez y las relaciones de pareja que cosechó buenas críticas y también funcionó en taquilla, refrendándose en la ceremonia de los Oscar su éxito con siete nominaciones (consiguió un galardón menor). Definitivamente, un ejercicio de estilo formal al servicio de una dramática realidad tratada con gusto excelso, aspecto que aún encumbra más la obra y que la hace plenamente vigente e imprescindible.

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