14/7/08

El Estrangulador de Boston


The Boston StranglerRichard Fleischer, 1968, EEUU, Tony CurtisHenry FondaGeorge Kennedy.

Película recordada sobretodo por el uso (desmedido para algunos) de la pantalla dividida empleado por Fleischer y por la interpretación de Tony Curtis (quizás su mejor actuación), no deja de ser una recreación excesivamente libre de los crímenes perpretados a principios de los 60 en Boston que acabaron con la autoinculpación de Albert DeSalvo y su posterior encarcelamiento y muerte dentro de la cárcel en circunstancias no aclaradas.

La técnica de la "split screen" estaba en boga en aquellos tiempos en películas como Grand Prix o El Caso de Thomas Crown y puede que constituyera un recurso para atraer al público en un momento en el que los estudios tenían la feroz competencia de la TV, yo rompo una lanza en favor de su uso ya que permite observar un acontecimiento desde diversos puntos de vista (hecho que siempre me ha atraído) o realzar determinados elementos (como ya intentara experimentar Gance en su momento) si bien sin caer en el exceso en que cae Fleischer en algunos momentos del film bajo el pretexto de intentar darle un tono documental y verídico al mismo.

La primera parte de la película se centra en la investigación criminal de los asesinatos desde la perspectiva de la policia que se resolverá con un golpe de suerte que el mismo Fiscal Bottomly (un solvente Fonda, acompañado en esta indagación para capturar al asesino por un eficaz George Kennedy)) reclama y que dará paso a la segunda parte con la aparición de un Tony Curtis alejado de los papeles a los que nos tiene acostumbrados de galán romántico en comedias y con un cambio importante en su fisonomia demostrado con un aumento de peso considerable. Curtis demuestra en el último tramo del filme con una interpretación sutil y sensible que el riesgo que corrió la productora de contar con él para un papel de estas características que se podría traducir en una inverosimilitud del personaje queda superado.

El Estrangulador de Boston fue una de las primeras películas en ser calificada con una R por su temática, su lenguaje y sus (mínimas, eso si) escenas de desnudez y constituye un ejercicio interesante que nos presenta a un "pshyco killer" más enfermo que malvado pero que es demasiado libre en el acercamiento a los hechos en los que se inspira y cuenta con una ficción excesiva en el análisis de este caso que sigue sin resolverse tras las dudas razonables que diversos criminólogos siguen manteniendo en cuanto al culpable/s.

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