10/1/12

Los Viajes de Sullivan



Sullivan's TravelsPreston Sturges, 1941, EEUU, Joel McCreaVeronica LakeRobert Warwick.

Durante la primera mitad de los años cuarenta del siglo pasado Preston Sturges alumbró una serie de comedias cuyas situaciones se desarrollan con gran celeridad. Son películas que, pobladas por personajes excéntricos, satirizan la sociedad estadounidense de la época. Hoy día, se consideran como absolutos clásicos del género. Para quien nunca se haya adentrado en el universo de Sturges hay que advertir que éste es dislocado y, en ocasiones, desorienta al espectador -llegando incluso a subvertir los parámetros del subgénero screwball como en Las Tres Noches de Eva, para muchos su obra maestra- pero siempre captura una radiografía de la cultura de su país con inteligencia mordaz. Sturges fue una de las personalidades creativas más importantes y famosas de aquella época y su éxito al rodar sus propias historias -harto de que los directores no utilizaran su material como él consideraba que debían hacerlo- desbrozó el camino para que otros como WilderHuston y Mankiewicz lo siguieran y dieran el paso a la dirección. En este sentido, a Sturges hay que reconocerle su condición de pionero ya que pasó de reputado guionista a reconocido director de sus guiones, convirtiéndose, por ello, en uno de los primeros autores del sistema de estudios.



La brillante Los Viajes de Sullivan, un filme de una inteligencia pasmosa, es una buena muestra para acercarse al mundo de este realizador que murió en el olvido y cuya obra ha gozado de una revalorización relativamente reciente, pues en este film se dan cita muchos de los elementos que componen el "corpus" de su filmografía, desde el estupendo trazo con que define a los personajes secundarios hasta las disparatadas situaciones planteadas punteadas algunas de ellas con dosis de slapstick, así como también están presentes las constantes referencias ingeniosas y alusiones al "modus vivendi" americano y/o a su cultura. Sin duda, en esta película confluyen en mayor o menor medida y con mejor o peor fortuna (la escena del más puro humor físico de la caravana no ha envejecido bien) los ingredientes que condimentan los platos servidos por Sturges y entre ellos siempre ha ocupado lugar preeminente la ambivalencia de la cual este peregrinar emprendido por el álter ego del realizador (John L. Sullivan) está colmado ya que su mensaje escapista parece meridiano pero, si enfocamos con otro prisma, la tonalidad del filme parece dominada por un resignado pesimismo. Los Viajes de Sullivan se conforma como defensa del escapismo pero también como cine social hecho sin solemnidad, toda una demostración de la habilidad de su director y guionista para esbozar un semblante de la pobreza sin ningún atisbo de pretenciosidad. Para algunos puede resultar un ejercicio frívolo y sin profundidad pero es innegable que las miserias de la sociedad americana quedan expuestas y la posición de aquellos que pretenden hacer arte de ellas queda retratada con suave agudeza por lo que la película alcanza una dimensión que sobrepasa el hedonismo al uso. De paso la crítica ácida se expande hacia el mismo "mundillo" de Hollywood que es descrito de manera elegante como veleidoso y ávido de rédito económico. Como vemos la dicotomía a la que se enfrenta el protagonista de la historia disfraza un campo de batalla que va mucho más allá del enfrentamiento "cine comercial" vs. "cine artístico" y trasciende el simple ejercicio de (pretendida) autojustificación por parte de Sturges hacia su propia carrera cinematográfica con el que podríamos despachar esta extraña comedia, tan característica de este realizador.


En la divertida y conmovedora película no únicamente conviven la comedia y el drama sino que Sturges introduce segmentos de muchos otros géneros con lo que se confirma el tipo de cine tan personal que concebía. Escritor brillante, con gran habilidad para sortear a la censura (los personajes principales se acuestan y duermen juntos pese a que según el estado civil de ambos -él está casado- no estaba permitido por el Código Hays) y dotado de una terrible y particular inventiva (el nombre del autor del libro que quiere adaptar Sullivan es un revuelto del de los escritores "sociales" John Steinbeck y Sinclair Lewis) que le permite reflexionar con acidez sobre la moral y los valores de su país, Preston Sturges homenajea a los grandes cómicos de la historia con esta película y, además, desmonta el sueño americano al constatar el hermetismo entre las clases sociales en los EUA ya que, según nos dice, a los pobres y desheredados sólo les queda la risa como recurso. El cine puede convertirse en instrumento para alcanzar ese efímero estado de felicidad o, cuando menos, de olvido de las miserias diarias ¿Defensa del más puro escapismo y mantenimiento del "status quo" o confirmación de un resignado pesimismo frente a una situación que parece inamovible?



La travesía de Sullivan responde de manera ambivalente al interrogante planteado pero esto no es óbice para disfrutarla como buen ejemplo de cine ingenioso, fresco y sorprendente, digna representación del estilo de Sturges quien siempre presta una cuidada atención al detalle e introduce unos ricos personajes secundarios que completan la irreverente sátira de la sociedad estadounidense escondida bajo la apariencia del más liviano de los apólogos.

Nota: Las imágenes aquí reproducidas así como las utilizadas en las demás páginas de este blog, se han encontrado en la red tras búsqueda con Google y se utilizan simplemente con fines de ilustración. Los derechos están reservados por sus creadores.

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