6/4/11

Shaft/Las Noches Rojas de Harlem



Shaft, Gordon Parks,1971, EEUU, Richard Roundtree, Moses Gunn, Charles Cioffi.

No es el primero, puede que sea el mejor pero sin duda es el blaxploitation por antonomasia o al menos el producto más conocido, el que dio pistoletazo de salida a una serie de películas destinadas al incipiente mercado de la audiencia afroamericana de inicios de la década de los setenta y que de manera sorprendente en este caso cosechó un gran éxito comercial, constituyéndose en todo un "crossover" y gozando aún en la actualidad de estatus de película de culto...y es que el detective John Shaft es un tipo construido con acierto desde el carisma aportado por el actor que lo encarna (Richard Roundtree), la impresionante banda sonora de Isaac Hayes y/o algunos aspectos que elevan la calidad del resultado por encima -muy por encima- de la media del género. Sin duda la Metro dio en el blanco con este movimiento dirigido a atraer público de color y las cuentas lo demuestran: con un coste de medio millón de dólares la recaudación se disparó hasta los 13.

El primer filme comercial con protagonista absoluto negro está basado en el personaje del escritor y guionista -blanco- Ernest Tidyman y bajo la batuta del multifacético Gordon Parks (el primer director afroamericano en dirigir para un estudio Grande) se erige en un tipo representativo de la época, versión negra de Bond o Bullitt (según reza su publicidad) y de Harry, chico duro y viril que puede con todo lo que se interpone en su camino; Shaft es un héroe carismático, desafiante y orgulloso que no duda en emplear métodos expeditivos. El tratamiento explícito dado a la violencia (aunque acostumbrados a los estandares actuales no nos sorprenda) comenzaba en aquellos años y este film es buen ejemplo de ello resaltando sin embargo, aun más, la exposición franca del sexo (interesante la presentación del acto sexual) llegando a plantear un encuentro interracial.



El retrato de los bajos fondos de una gran urbe facilitado por el buen uso de las excelentes localizaciones y cierto aire "noir" combinados con un ritmo en la acción rápido y un guión que respeta el "tempo" de manera notable en el inicio de la narración aunque posteriormente decaiga hasta alcanzar un final abierto pero fallido por anticlimático, confieren al filme un plus de calidad que se adereza con la composición de Roundtree y, en especial, la banda sonora de Hayes y deriva en una película entretenida y más que digna. Un policiaco que no desentona y está a la altura del resto de personajes similares que poblaban la cartelera de la época e incluso un punto por encima de alguno de ellos y unos cuantos de los vengadores justicieros que vinieron -y vienen- después.

El blaxploitation más rentable de la historia desbrozó de manera definitiva el camino abierto por el mismo Gordon Parks (The Learning Tree,1969) y sobretodo por "Ataúd" Johnson y "Sepulturero" Jones, un par de duros detectives de Harlem creados por Chester Himes que fueron llevados al cine en 1970 por Ossie Davis (Cotton comes to Harlem); un camino que señalizó una de los filmes más experimentales, crudos y políticamente incorrectos de la historia dirigido, escrito, producido e interpretado por Melvin Van Peebles (Sweet Sweetback's Baadasssss Song,1971) cuya rudeza inconveniente para la sociedad norteamericana se torna más edulcorada de tal modo que la operación mercantil de la MGM queda consumada en este film de culto que sitúa a un afroamericano en el centro de la acción, leitmotiv de un género que vivió su apogeo en los '70 con modo estereotipado y diferentes subgéneros cuyos ingredientes principales ya los avisa el filme que nos ocupa: lenguaje coloquial, sexo, violencia, ambiente urbano y por supuesto una peculiar estética propia de aquella década (a quien le guste encontrará, sin duda, un valor añadido en el filme). En cualquier caso y de manera independiente a la mayor o menor calidad de este tipo de cine es obvio que posibilitó el advenimiento de los Spike Lee o los John Singleton posteriores e influenció a directores que gozan de reputado prestigio en la actualidad, en este sentido, Tarantino y su Jackie Brown es indudable homenaje al género permitiéndose, incluso, recuperar a Pam Grier quien encarnó junto a Tamara Dobson el álter ego femenino de los John Shaft y Youngblood Priest en algunas películas del género.



Sea como producto destinado a copar un nuevo mercado o como proclama reivindicativa de una comunidad históricamente vapuleada inserta en un período clave de su devenir social (los tiempos en que Tommie Smith y John Carlos alzaron sus puños eran los mismos) esta historia se constituye como obra entretenida y ágil dada su elevada dosis de acción y germinó en género,además, se le debe prestar atención de manera particular por su condición de obra seminal del mismo. El prototipo de detective duro que presenta es más que decente y captura por momentos su esencia y el ambiente por el que se mueven los Marlowe,Spade y compañía del más clásico y puro "hardboiled".

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