2/2/12

Tierra de Faraones



Land of The Pharaohs, Howard Hawks, 1955, EEUU, Jack Hawkins, Joan Collins, James Robertson Justice.

Cinta de aventuras que se enmarca en el período en el que el cine intentaba hacer frente a la amenaza de la televisión utilizando de manera decidida y definitiva recursos como la pantalla panorámica o el color. Batalla, por otra parte, que el Séptimo Arte ha seguido librando con ese u otros enemigos y que ha permitido la búsqueda de reclamos constantes para atraer al público, a este respecto veáse el reciente "nuevo boom" de las producciones 3-D que también estaban en boga por aquellas fechas. Para ilustrar la situación comentada no hay nada mejor que recordar algunas de las innovaciones que la Warner, el estudio que distribuyó este film, intentaba poner en liza a mediados de los años 50 del siglo pasado: en 1953 estrenó cuatro producciones en 3-D (por cierto, el interés tridimensional duró bien poco en aquella ocasión pues Crimen Perfecto, rodada un año más tarde, ya se proyectó principalmente en versión normal dado el poco éxito comercial del producto); además, y sólo estamos refiriéndonos a un estudio (eso sí, un "major"), la Warner puso en liza su nuevo procedimiento estereofónico -WarnerPhonic- y desarrolló el Warner Color a partir del Eastman Color. Aunque es cierto que la joya de la corona fue el Cinemascope, pese a durar -también- más bien poco, de hecho el estudio abandonó este formato en 1956, concentrando en un par de años todas las producciones en las que lo utilizó con mayor o menor resultado en taquilla. De todas formas, la compañía pese a su relativo éxito con el Cinemascope (Ha Nacido Una Estrella) o el 3-D (Los Crímenes del Museo de Cera), obtuvo mejores beneficios con sus incursiones televisivas que se iniciaron a mediados del decenio reseñado ya que la filmación de estos programas de televisión basados en películas de propiedad propia como Casablanca era barata y rentable.

Situada Tierra de Faraones en el contexto apuntado es obligado recordar que aquellos años estuvieron dominados asimismo por un retorno a las epopeyas bíblicas o de época que tanto popularizó el pionero Cecil B. DeMille en el cine mudo, tipo de films que el propio DeMille seguiría desarrollando con la llegada del sonoro y que en el decenio de los cincuenta tuvieron otro ciclo glorioso como se apunta. Así pues, esta película se inserta, por un lado, en un entorno de innovaciones y, por otro, en un, podríamos llamar, resurgir de las aventuras épicas en el cine con el fin, ambas coordenadas, de recuperar afluencia de espectadores en las salas.



Pieza extraña y un tanto olvidada o, si se quiere, menospreciada en la filmografía de uno de los directores más versátiles de todos los tiempos, Howard Hawks, este relato que nos acerca al Egipto de los faraones y las pirámides constituyó un fracaso mayúsculo en el momento de su estreno quizás por incluir un único duelo a espada en lo que se supone es una película de aventuras o, pudiera ser, por su ritmo lento, tan impropio de Hawks, un realizador que se caracterizaba por la rapidez que imprimía a sus películas. Sea por lo que fuere, la propuesta de Tierra de Faraones que combina el género de aventuras con las intrigas palaciegas perdió en torno a cuatro millones de dólares.


Realmente Hawks, que aún sería capaz de rodar posteriormente filmes tan interesantes como El Dorado o Su Juego Favorito, apenas puede esbozar en el desarrollo del soso guión, trazos de algunos de los elementos que dan vida al conjunto de su obra, poblada ésta de monumentos al valor de la amistad (aquí de manera pálida se plantea en la relación del faraón con su sacerdote) o por la que desfilan personajes femeninos activos y vitales. De hecho con la entrada en la narración de la Princesa Nellifer, la película cobra algo más de dinamismo, elevándose su ritmo de manera notable en el último tercio y asemejándose más al habitual del realizador. No obstante parecer encorsetado por las exigencias del Scope y las obligaciones de mostrar la ingente cantidad de extras utilizados para rodar (la Warner presumía de emplear en algunas escenas cerca de 10000), Hawks consigue realizar una epopeya bastante más liviana que otras más reconocidas y recordadas hoy en día, también rodadas en aquellos años.



En fin, un Hawks menor, relativamente entretenido y bastante alejado de sus presupuestos estilísticos dirige una aventura que avanza con lentitud, recreándose en los aspectos inherentes a este tipo de superproducciones de época que destacaban por aquellos tiempos en el cine de Hollywood hasta su parte final en la que los acontecimientos se desencadenan con un ritmo más acorde al género de aventuras y al propio estilo dinámico del director. Y esto ocurre, precisamente, cuando otra de las constantes vitales "hawksianas" puede hacer acto de presencia e insuflar hálito a la narración: la fuerza del personaje femenino que, en esta ocasión,  encarna la joven y voluptuosa -pese al maquillaje- Joan Collins con un papel que preludia su más famosa caracterización de Alexis Carrington/Colby en la exitosa serie de televisión Dinastía.

Las imágenes se han encontrado en la red tras búsqueda con Google y se utilizan simplemente con fines de ilustración.Los derechos están reservados por sus creadores.

2 comentarios:

  1. Bueno, creo que "TIERRA DE FARAONES" me ha gustado más a mí que a ti. De hecho, siempre me pareció una gran película y no sólo por su adscripción al género "espectacular", valga la broma fácil.
    Estamos ante un film considerado por algunos como atípico en la trayectoria de Howard Hawks. Es posible, pero sólo aparentemente. En cualquier caso, se trata de la mejor película (junto con "FARAÓN" de Jerzy Kawalerowicz) que jamás se rodó sobre los antiguos egipcios. Didáctica y concisa en su espectacularidad, meridiana en su limpia narrativa, llega a resultar un magnífico documental sobre las ingeniosas técnicas de construcción de aquellas gentes. Y todo ello dando forma a un apasionante melodrama mortuorio-pasional que se "cierra" (nunca mejor empleada esta expresión) con una impresionante secuencia final. Para la historia habrá quedado una bellísima y muy, muy malvada Nellifer-Joan Collins.
    Un saludo (por cierto, a quién debo saludar?)

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  2. Es curioso,un buen amigo cinéfilo "de pro" también siente predilección por esta película que como él dice como mínimo no introduce la cuestión religiosa de otras superproducciones de la época y de época,pero a mi me sigue pareciendo un producto lento para ser una cinta de aventuras y bastante lejos de lo que Hawks había realizado con anterioridad y de lo que sería capaz de filmar aún con posterioridad,eso sí,debo reconocerte que parece que el versátil director esté más preocupado en desarrollar la línea argumental de la construcción de la pirámide que no la subtrama protagonizada por la muy atractiva,aunque un "pelín" sobreactuada,Joan Collins.Esto y la necesidad de rentabilizar el Scope con esas largas escenas de la llegada del Faraón,por ejemplo,ralentizan el ritmo de la narración,algo impropio de Hawks.Dado mi desconocimiento sobre el Mundo Egipcio y la visión que desde Hollywood se ha tenido o mostrado mayoritariamente sobre otras culturas o sociedades no me atrevo a considerar como documento fiable esta película,aunque todo es posible y pudiera haberse dado una labor de investigación como apuntas,si es así,el valor de la propuesta crece un escalón pero sigue por debajo de lo que le podemos exigir a Hawks.Tomo nota de la película de Kawalerowicz puesto que no la he visto;no olvides que tu tienes el Doctorado en "Cinefilia" y yo estoy comenzando la carrera.Saludos y gracias por pasarte por aquí y compartir tus opiniones de adicto al cine.Ah!si te refieres al dibujo del perfil,se trata de un personaje del cómic de política-ficción,XIII,en concreto es el asesino profesional,La Mangosta, cuya misión es eliminar al protagonista.

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