6/2/11

Jubal



JubalDelmer Daves, 1956, EEUU, Glenn FordErnest BorgnineRod Steiger.

Ejemplo de la flexibilidad del WesternJubal es muestra representativa del trabajo de Delmer Daves, uno de esos directores que quedan escondidos detrás de los grandes nombres del Séptimo Arte pero a los que merece la pena descubrir o revisar de vez en cuando. Con estilo clásico y sobrio el realizador -que también participa en el guión- construye un relato inspirado en la tragedia "hamletiana" de Otelo en el que destaca la construcción de los personajes y sus relaciones sobre la acción, de modo que la película cobra especial interés en su vertiente psicológica. No en vano los personajes están atrapados por emociones humanas -deseo, ambición, lealtad, celos- y sus reacciones ante ellas son el eje sobre el que pivota la narración.

La tensión psicológica destilada con sencillez por Daves llega a cotas álgidas por momentos si bien el desenlace resulta alargado y débil en comparación con el resto del filme y aún así tiene unos interesantes planos simbólicos (el gancho y la cuerda) y otros de notable fuerza visual (las patas de los caballos alrededor del Yago de esta versión); antes, la película ya nos ha dejado un buen aroma cinematográfico y nos ha atrapado por el perfil desplegado por los personajes y los lazos que van uniéndolos. La historia que comienza con tintes "noir" (un tipo con un pasado misterioso aparece en un rancho en el que vive una "femme fatale" casada con el benefactor de aquél) se desenvuelve después como una suerte de melodrama trágico en el que la apariencia de Western no es más que apariencia pues el relato podría desarrollarse en cualquier otro ámbito. Si bien es cierto que el paisaje que sirve de marco a lo narrado es majestuoso y está espléndidamente filmado en CinemaScope -¡cómo se benefició este género del formato panorámico!-, no pasa de ser un contexto en el que las pulsiones humanas se despliegan cobrando éstas protagonismo absoluto.



Un reparto correcto capitaneado por el efectivo Glenn Ford y entre el que aparece Charles Bronson recién cambiado su apellido y consolidando su carrera, la música de David Raksin y el saber hacer del realizador, un hombre con amplia experiencia como guionista cuando se decidió a pasar detrás de las cámaras en los años 40, junto con el impresionante paisaje de Wyoming son suficientes elementos para acercarse a este sugestivo Western.

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