3/8/10

Tiempos Modernos



Modern TimesCharles Chaplin, 1936, EEUU, Charles ChaplinPaulette GoddardHenry Bergman.

La última película del vagabundo Charlot es una obra de absoluta vigencia plagada de momentos imborrables; la considerada como última gran película silente, producida, escrita y dirigida por el Autor (sí, con mayúsculas) Chaplin, quien además compuso una estupenda banda sonora con la ayuda de Alfred Newman, es una crítica, en su primera parte, a la vez feroz y a la vez inocente, hacia el capitalismo y focalizada respecto al Taylorismo y su organización científica del trabajo y acerca del Fordismo y sus cadenas de montaje, para continuar después como excelente comentario social en el que fenómenos como el desempleo o el ejercicio -desmesurado y brutal- de la autoridad quedan habilmente retratados en clave de comedia. Sólo unos pocos elegidos son capaces de exponer como lo hace Chaplin los efectos deshumanizadores derivados de un uso de la tecnología que toma como única base el costo unitario del producto.

Un inicio que entronca con la ciencia-ficción genuina (las pantallas gigantes desde las que se controla y observa la producción cual Gran Hermano "orwelliano") y que transcurre en una fábrica de estilo Art Decó compone la crítica al sistema de producción y a sus efectos: anulación de la creatividad, pérdida de libertad y en definitiva de la personalidad, apuntando una interesante reflexión sobre los problemas mentales que se derivan de estos modos de organización del trabajo. Después la cinta avanza mostrando el contexto de la reciente Gran Depresión conformándose como un fresco divertido en el tono y aterrador en los hechos mostrados (muerte, hambre, miseria) sin seguir profundizando en la crítica pero presentando una bella historia de amor y, sobre todo, desvelando la mayor preocupación de Chaplin: el paro, pero sin olvidar las reflexiones sobre el rol de la policía y el desempeño de la autoridad o la referencia al papel que juegan las denominadas instituciones totales (la cárcel, el sanatorio mental). A pesar de la pérdida de virulencia en la crítica en su segunda parte, el filme mantiene su frescura aún considerando algunos pasajes en los que el ritmo se resiente. A pesar de ello conseguir exponer hechos dramáticos en clave de comedia sin perder de vista la gravedad de los mismos es un hito admirable.

La última aparición de Charlot nos lo presenta por primera vez insertado dentro del sistema con unos problemas propios pero también universales para todos los obreros, perfilándose como alguien que ya no está al margen de la sociedad sino que está sujeto a las oscilaciones de la misma e, incluso, desea alcanzar los mismos sueños que el resto de sus coetáneos (el hogar que se imagina con su compañera). No obstante, la pareja protagonista parece erigirse como el espíritu libre que sirve de arma dirigida hacia un mundo que desprecia al ser humano, ser humano sacrificado por la búsqueda de la mayor productividad con el menor numero de gastos (la madre del cordero: la maximización de beneficios).

Gestada tanto en la elaboración del guión como en la filmación con mimo perfeccionista por Chaplin como filme cuasi-silente, cual anacronismo siguiendo fiel a sus principios ("Charlot moriría si hablara"), Tiempos Modernos cuenta con uno de los momentos musicales más importantes y reconocidos de la historia cuando por fin escuchamos la voz del vagabundo entonando una canción ininteligible en varios idiomas conocidos y alguno inventado, pero éste no es el único sonido que escuchamos en la película puesto que a lo largo del metraje la voz de los protagonistas se articula a través de la tecnología (las pantallas, aparatos de radio) de tal modo que los máquinas son las que hablan por las personas, demostrándose la vigencia de la obra si miramos los tiempos que corren, acentuando, por tanto, la crítica hacia el uso que de la tecnología se puede hacer y reivindicando la validez del cine mudo o la poca importancia de lo que se puede llegar a decir ejemplificada en el éxito del vagabundo-camarero con su número de baile y canto. Para hacer avanzar la acción Chaplin aúna intertítulos, efectos de sonido y una estupenda partitura que también habla por los personajes (recordemos el diálogo entre la pareja y el dueño del local cuando éste y el vagabundo son presentados) y que cosechó un notable éxito deparando incluso un "hit" versioneado en multitud de ocasiones (Smile).

Película actual y amena con fotogramas que pertenecen a la memoria colectiva de la humanidad y de los que únicamente me permito la licencia de citar el de Charlot engullido por la maquinaria en brutal metáfora, dejando el resto de la larga lista en manos del lector/a una vez haya disfrutado de la obra, sea por primera vez o en revisitación que debería ser, por la época que vivimos, recomendable.

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