19/7/13

El Quinteto de la Muerte


The Ladykillers, Alexander Mackendrick, 1955, GB, Alec Guinness, Cecil Parker, Herbert Lom.

Sin duda esta deliciosa comedia es una de las más recordadas de las producidas en la posguerra por los londinenses Estudios Ealing, posiblemente la más emblemática y reconocida, sin duda deliciosa, como la mayoría de ellas. Este sainete forma parte de la serie de películas conocidas como Ealing Comedies que hicieron célebre al estudio y por las que se reconoce a éste con un lugar mayestático en el campo del fino ingenio del género. Las radiografías sobre la sociedad inglesa destiladas al oeste de Londres en clave de humor negro (muy negro) desde la mitad de los años cuarenta hasta mediados de la década siguiente, aproximadamente, son piezas con mucho pedigrí en esto de hacer reír. Bien ganado, por cierto. Unos estudios que, a propósito, siguen a pleno funcionamiento a día de hoy,  si bien con un marchamo bien diferente al que origina su reconocimiento dentro de la historia del cine.


Para algunos esta aventura de atracos que los Coen se empeñaron en rehacer cincuenta años después sea la cúspide de la serie Ealing. Puede que la presencia de un bisoño -en el mundillo cinematográfico- Peter Sellers explique esta condición o, quizás, el notable éxito que obtuvo, coronado con premios en los BAFTA (para la entrañable ancianita Katie Johnson y el guionista William Rose) y nominaciones en los Oscar (de nuevo para el excelente libreto de Rose), sea el origen de tal aseveración. O puede que el llamativo color puesto en liza por el operador Otto Heller tenga algo que ver.  En cualquier caso, se trata de una excelente comedia desgranada con ritmo preciso y adecuado por Alexander Mackendrick cuya labor se ve arropada con, además de por la de los citados Rose y Heller, el brillante diseño de producción de Jim Morahan, profuso en vestuario y detalles y que plasma unos magníficos decorados acordes con la situación planteada y que sacan partido de localizaciones reales. Asimismo, la partitura de Tristram Cary acompaña la acción en sintonía. Igualmente, es menester citar a todo el elenco capitaneado por un actor muy versátil, y ya célebre en las fechas de realización del filme, que explota su vis cómica como nunca, Alec Guinness. Al mando de las operaciones su Profesor Marcus idea un golpe condenado al fracaso y ejecutado por una banda de malhechores que no duda en emplear trucos clásicos para encubrir sus actividades y que bien podría pasar por la del "Rata" y el Profesor Apolonio que aparece en esa fantástica y desternillante aventura de Mortadelo y Filemón que es Valor y ...¡al toro!. Desde luego, los bandidos sorprendentemente escrupulosos encuentran su particular némesis en la decidida Señora Wilberforce incorporada por la veterana actriz citada más arriba y que firma su particular canto del cisne. Aunque esto también podría decirse de los propios estudios ya que esta fue su última gran comedia (al menos en lo que se refiere a seguir  las coordenadas básicas de la serie) y poco después la BBC se hizo con ellos. Todo lo contrario que el después "archifamoso" Sellers que continuaría con una imparable trayectoria en el campo de la comedia hasta llegar a la cima de éste, aunque, eso sí, aquí, en su primer papel relevante en el medio, apenas encuentra espacio para el lucimiento y es eclipsado por Sir Alec Guinness y la septuagenaria intérprete. En cualquier caso, todos los miembros del quinteto están notables.


Y es que el estupendo guión de Rose y la inteligente dirección de Mackendrick dan juego. Un relato que se mueve en una línea mucho más cercana a la de otros golpes hilarantes que a la esbozada en otros atracos perpetrados por bandas con las que guarda semejanzas en algunos de sus miembros y del que se extrae todo su potencial cómico para dibujar entremedias una crítica a algunos aspectos de la caballerosa y reluctante a la modernidad sociedad británica, haciendo diana en un blanco ya acertado en otras ocasiones por el cine de este país. Los usos y costumbres ingleses quedan desvelados con una afable sonrisa. El tono humorístico está bien presente en la concepción y desarrollo de las situaciones y el espectador asiste a la función con regocijo constante. Puede que uno no se ría a mandíbula batiente pero sí se descubre sonriendo en múltiples ocasiones. El Quinteto de la Muerte es un exquisito plato, digno de degustar, en el que el comensal saboreará todos los ingredientes de las comedias producidas en los Estudios Ealing. La salsa rezuma auténtico humor negro que, a buen seguro, hará las delicias para los paladares más exigentes. La sal con la que se sazona el guiso es refinada y ayuda a saborearlo con fruición y deleite. Una cuidada producción da cuerpo a una estupenda y aguda historia protagonizada por unos actores que se muestran impagables y dirigida con soltura y adecuación. El visionado de esta película consigue generar un estado agradable en la audiencia. Algo muy a tener en cuenta, desde luego muy loable y hasta necesario en según que momentos personales y/o sociales.


Las imágenes y el vídeo se han encontrado en la Red tras búsqueda con Google y se utilizan únicamente con fines de ilustración. Los derechos están reservados por sus creadores.

2 comentarios:

  1. Siempre he visto "EL QUINTETO DE LA MUERTE" como una arquetípica comedia inglesa de humor negro. Es decir: fina ironía en situacio­nes y diálogos, intencionadas caricaturas de personajes y la pulcritud artesanal “made in Ealing", que Mankendrick, eso sí, enriqueció con su especial talento, menos "visible" aquí que en otras ocasiones, pero que no impide la filtración de su recelosa visión de la condición humana, más explícita, sin duda, en obras posteriores.
    Un saludo.

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  2. Coincido con tu apreciación. Sin duda cuando uno recupera esta joyita piensa en aquello del fino y negro humor inglés. Un saludo.

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