6/11/11

El Hombre Lobo



The Wolf ManGeorge Waggner, 1941, EEUU, Claude RainsLon Chaney, Jr.Evelyn Ankers.

La criatura que completa el panteón del horror clásico de la Universal y que establece el diccionario del personaje que se transforma en lobo es la segunda aproximación que la productora llevó a cabo sobre la licantropía tras El Lobo Humano -también conocida por El Hombre Lobo de Londres- rodada en 1935. Sin duda es esta segunda aproximación la que crea el mito y fija las características que han pasado a formar parte del imaginario colectivo a excepción de una : la luna llena. Ésta aparecería como elemento integrador del personaje en la primera de las cuatro secuelas que en la misma década de los cuarenta produjo la Universal, todas ellas protagonizadas en el rol de licántropo por Lon Chaney, Jr., el único actor que protagonizó toda la saga de un monstruo como tal y el único que interpretó a todos los monstruos de la Universal en alguna película. Es curioso constatar que el gitano Béla transmite la maldición a Larry Talbot en la ficción al igual que Béla Lugosi parece transferir en la vida real el encasillamiento profesional en papeles de terror a Lon Chaney, Jr. ya que el hijo del Hombre de las 1000 caras -apodo con el que se conocía a su padre, una de las mayores estrellas del cine mudo y, posiblemente, la primera dentro del género de Horror- siguió una trayectoria profesional recordada por su encarnación de Hombre Lobo y casi cualquier monstruo que se pusiera a tiro.

Película esencial para adentrase en el universo del Hombre Lobo por desplegar (casi) toda su mitología que no es sino invención cinematográfica del guionista Curt Siodmak quien consigue revisar, basándose en varias fuentes, la lucha por evitar mostrar la animalidad del ser humano, construyendo para ello el monstruo más humano ya que el maldito es consciente de los crímenes que comete en su estado salvaje y es incapaz de detener su conducta. El guión económico y veloz de Siodmak en su versión original exponía una interesante propuesta que hubiera elevado el resultado final del filme ya que proponía la posibilidad, dejándola abierta, de si aquello que padecía el protagonista era una transformación en Hombre Lobo o si era una sugestión por la que creía convertirse en licántropo; las potencialidades de esta opción fueron ninguneadas por el estudio y se decidió apostar por dejar bien claro que el campechano con físico de estibador portuario mutaba en la criatura mitad hombre-mitad lobo.



En cualquier caso este clásico del terror destaca por su atmósfera construida a través de una buena fotografía de Joseph A. Valentine y sobretodo en una notable dirección artística obra de Robert Boyle -a quien debemos la reconstrucción del Monte Rushmore de Con La Muerte En Los Talones- quien consigue crear un bosque brumoso y amenazante por el que transcurre buena parte del relato y que se torna eje esencial del mismo y un valor por encima del tan cacareado maquillaje de Jack Pierce que hoy en día puede quedar muy envejecido pero que en la época de producción de filme se constituyó como un elemento clave en el éxito del mismo. No obstante, el mismo Pierce tiene otras contribuciones mucho más brillantes al género que no este disfraz de lana de Yak.

Esta revisión del mito de Jekyll y Hyde de la que se ha estrenado una versión recientemente protagonizada por Benicio Del Toro y Anthony Hopkins, ha pasado a la historia como clásico del terror y retoma y completa el ciclo que la Universal comenzó a principios de la década anterior a su realización y que en plena Depresión mantuvo a flote al estudio, siendo un filme mínimamente entretenido pese a sus garrafales errores de continuidad (puertas que se abren dos veces, camisas de tirantes que desaparecen o camisas que aparecen) y las, en ocasiones, extrañas reacciones de los personajes. De aroma a serie B El Hombre Lobo pese a contar entre su reparto con figuras de mayor o menor renombre en aquella época como Claude RainsRalph BellamyBéla Lugosi o Maria Ouspenskaya es un producto mucho más barato que aquellos con los que iniciara la etapa del Horror clásico Carl Laemmle, Jr. quien ya había sido forzado a abandonar el estudio años atrás junto con el fundador del mismo, su padre. El Hombre Lobo pone fin al período clásico del género y es una película imprescindible para los amantes del personaje y, por supuesto, para todos aquellos a lo que les guste el terror ya que todas las claves (con la excepción mencionada) de uno de sus grandes personajes se exponen en ella.

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