23/5/10

Historias De Filadelfia



The Philadelphia StoryGeorge Cukor, 1940, EEUU, Cary GrantKatharine HepburnJames Stewart.

Proyecto personal de Katharine Hepburn esta comedia romántica con toques de Screwball Comedy supuso el punto de inflexión en su propia carrera y la catapultó al Olimpo cinematográfico después de unos cuantos fracasos comerciales de la actriz hasta el punto de ser considerada como veneno para la taquilla. Historias De Filadelfia cosechó un rotundo éxito comercial que refrendó el que ya obtuviera en su representación teatral. No en vano, la obra de Philip Barry fue concebida para la Hepburn y ésta, lejos de desaprovechar la ocasión llevó a cabo un interesante y fructífero movimiento, tanto económico como artístico, al co-producirla (con la ayuda del multimillonario Howard Hughes) y quedarse con sus derechos, propiedad que le sirvió para negociar con la Metro su adaptación a la gran pantalla en posición ventajosa y que la llevó a tener voz y voto en la elección del director, guionista y compañeros de reparto.

La brillante adaptación de Donald Ogden Stewart (que le valió el Oscar) junto con las aportaciones de Joseph L. Mankiewicz trasladan el espíritu de la obra al cine y la película destila un fuerte aroma a teatro aunque el guión lejos de ser entretenido desaprovecha la posibilidad de situaciones potencialmente cómicas y la presencia de personajes secundarios que podrían haber dado mucho más juego (desde el tío hasta la madre) salvándose algún momento puntual y algún diálogo...lejos,muy lejos de, por ejemplo, La Fiera De Mi Niña. Si por algo debe ser recordada (y vista) esta película es por las sensacionales interpretaciones que hacen de los personajes principales Grant (¡qué daño le hace el doblaje!), Hepburn y Stewart (que también ganó el Oscar)...quizás tanto brillo de los tres eclipse el resto de los méritos que muchos críticos y aficionados constatan en el film que a mí me resulta llevadero, sin más. Por no hablar de la resolución ultra-conservadora de los distintos aspectos que se presentan a lo largo de la película como son la estratificación social y el papel de la mujer en la sociedad.

En definitiva, la Hepburn consiguió lo que se propuso -relanzar su carrera artística- gracias a un personaje en el que se mezcla parte de su propia personalidad ya que, por una parte, la actriz fue una mujer luchadora y reivindicativa dispuesta a decidir su destino, como demuestra la gestación de esta producción en un mundo masculino, y a que, sobre todo y por la otra, parecía responder a la percepción que de ella tenía el gran público que la consideraba arrogante y caprichosa.

De verdad que para disfrutar de la excelente interpretación es muy recomendable la versión original (en especial Cary Grant nos lo agradecerá "ad eternum").

16/5/10

Los 39 Escalones



The 39 StepsAlfred Hitchcock, 1935, GB, Robert DonatMadeleine CarrollGodfrey Tearle.

La película que lanzó a Hitchcock al estrellato internacional, quizás la más recordada de su etapa inicial inglesa, presenta elementos característicos de su filmografía que irá puliendo y desarrollando a lo largo de los años: el tema del inocente injustamente acusado o sospechoso de un crimen que no ha cometido -un tipo común que se ve inmerso en situaciones que escapan a su control y a las que habrá de hacer frente-, la posibilidad de que el mal se esconda bajo una apariencia normal (preferentemente en las clases altas o acomodadas), el tono ligero e incluso distante para narrar acontecimientos en los que la vida de los personajes está en juego (forma de presentar los hechos que el propio director denominó understatement), la presencia de una rubia fría (Madeleine Carroll quien colaboró en la siguiente película de "Hitch", Agente Secreto) y por supuesto el Mc Guffin de rigor, es decir, aquello que hace que los personajes se muevan dada la importancia que tiene para ellos, hasta su propia vida depende de estos planos o secretos, pero que para el espectador es secundario al interesarnos más las peripecias y aventuras por las que los personajes pasan. Todos estos elementos, junto con un virtuosismo técnico apabullante y sin olvidar la capacidad de conseguir emocionar al espectador, hacen de Hitchcock uno de los directores más reconocidos, admirados y plagiados de todos los tiempos.

Para muchos esta entretenida cinta de espías con las notas de romance y humor tan típicas del director inglés es la primera obra redonda del mismo: la rápida sucesión de situaciones por las que pasa el personaje central de la historia consigue un ritmo frenético en el que el espectador se ve forzado a pasar por alto circunstancias totalmente inverosímiles, algo que a Hitchcock le importaba más bien poco, pues lo que pretendía conseguir era llegar al espectador y mantener la acción de y en la historia, no su plausabilidad; a este respecto sigo sin explicarme cómo es posible que los tipos que asesinan a la espía que Hannay cobija en su casa con un cuchillo en la espalda, no lo ataquen a él: ¿es posible que entren en el apartamento, liquiden a Annabella, salgan de la casa y esperen al bueno de Hannay montando guardia en la puerta sin siquiera despertarlo para cerciorarse de la información que pudiera saber? A este ritmo alto que sacrifica la verosimilitud en aras de del suspense y la agilidad narrativa se unen, por una parte, la identificación del espectador con el personaje interpretado por Robert Donat (galán de maneras suaves y elegantes que aún pudo llegar a más de no haber padecido un asma crónico que lastró su carrera de manera importante) al ser presentado como un hombre corriente inmerso en una situación en contra de su voluntad propiciada por unas circunstancias que le sobrepasan y, por otra, con un uso de la técnica cinematográfica brillante respecto a la composición (podemos ver uno de los característicos "planos vacíos" de "Hitch"  en determinado momento pero también el asfixiante pasillo del tren y la sensación de persecución que sufre el personaje con los policías que miran al objetivo de la cámara en la misma estación) y al empleo de la cámara (por ejemplo, el punto de vista subjetivo en la escena con el periódico y los dos parlanchines pasajeros).

En definitiva, estamos ante un "proto-hitch" sumamente entretenido y ágil que se inserta en la tradición de films de espías del cine británico a la que Hitchcock dona su visión y planteamiento particulares, dimensiones que consiguió perfeccionar a lo largo de su extensa y prolífica carrera, no en vano Los 39 Escalones nos recuerda a una de sus obras maestras, Con La Muerte En Los Talones, rodada casi un cuarto de siglo más tarde. Tal fue el éxito comercial y de crítica de esta adaptación libre de la novela homónima de John Buchan -escritor admirado por el director- que se han rodado tres versiones más (la última recientemente para la TV inglesa).

Los 39 Escalones es una obra menor en la trayectoria de Hitchcock pero de visión recomendable y casi imprescindible para comprender la idiosincrasia de este importante autor y observar la evolución de su cinematografía.

8/5/10

Al Rojo Vivo



White HeatRaoul Walsh, 1949, EEUU, James CagneyEdmon O'Brien,Virginia Mayo.

El retorno de James Cagney a la piel de un gángster, tipo de papel que lo catapultó a la fama a principios de loa años 30, supuso su más brillante interpretación para muchos; su construcción de "Cody" Jarrett, un psicópata brutal afectado por una suerte de complejo edípico, ha pasado con todo merecimiento a los anales del Cine.

Desde luego que la interpretación de Cagney es el hecho diferencial del filme que nos ocupa pero éste tiene otras virtudes que lo convierten en muy recomendable: desde la fotografía de Sidney Hickox hasta la curiosa y brillante demostración de las tecnologías empleadas por los agentes gubernamentales que le otorga a la película un cariz semi-documental. Sin olvidar la fiera dirección de Raoul Walsh, uno de esos directores todoterreno que imprimían su sello personal a, prácticamente, todo lo que rodaban: el estilo directo, enérgico y económico de Walsh nos dejó reconocidas obras, en especial en los géneros de acción y aventuras, y una prolífica filmografía que se extiende desde el cine mudo (participó como actor encarnando a John Wilkes Booth en la seminal El Nacimiento De Una Nación, en la que también asistió a Griffith, dirigió la entretenidísima primera versión de El Ladrón De Bagdad) hasta mediados de los años 60.

Esta violenta producción de la Warner que nos retrotrae a principios de la década de 1930 difiere de las primeras películas de gangsters realizadas por este estudio en el enfoque que nos propone sobre el origen de la delincuencia: si bien en El Enemigo Público, por ejemplo, los factores sociales parecen incidir mayoritariamente en el personaje de Tom Powers, en Al Rojo Vivo la principal causa del comportamiento del personaje central interpretado por Cagney es la herencia o carga genética, es decir, el factor biológico (con los antecedentes de demencia en su familia); en cualquier caso, nos encontramos ante una obra interesante que revisita a los gangsters con multitud de elementos "noir" (fotografía, "femme fatale") y que alumbra una de las más extrañas relaciones madre-hijo que se han mostrado en la gran pantalla, además de presentarnos uno de los personajes más emblemáticos de la historia del cine: "Cody" Jarrett, megalómano violento y cruel (es capaz de seguir devorando un muslo de pollo mientras tirotea a un hombre en una escena copiada en varias películas), autoritario, temible y brutal pero, al mismo tiempo, débil (con una enorme dependencia de "Ma" Jarrett demostrada en la sinrazón que domina sus actos y la explosión de violencia que dirige los mismos cuando se entera del asesinato de su idolatrada madre) y humano (dada su complejidad psicológica). Un personaje que domina el filme sobre el del honesto policía, el de la mujer fatal (que en esta ocasión no influye sobre personajes "inocentes", más bien sobre los mismos gangsters) y/o sobre el del lugarteniente ambicioso de la banda. La presentación de la violencia que conlleva alguien como "Cody" es ruda y real en sintonía con el estilo directo, duro y conciso de Walsh y la composición que hace Cagney está llena de pura fuerza y una feroz energía, así que no es de extrañar el climático final en la planta química con la famosa explosión, un final extraordinario, con un vigor narrativo enorme que corona con lógica el perfil psicológico de Jarrett retratado durante el transcurso del filme: inestable y volátil.

En definitiva, Al Rojo Vivo es una buena muestra de cine "noir" o muy cercano a él, con unas notables interpretaciones (aunque Cagney destaca el resto del reparto está estupendo, desde John Archer a Steve Cochran), un ritmo enérgico jalonado de un tono documental en algún momento, un desenlace brillante y unas cuantas escenas que se quedan en la retina del aficionado al cine: el mismo final, el plan del camión/caballo de Troya, el asesinato a sangre fría perpetrado por Jarrett mientras come, con toda la amoralidad del personaje explícita y descarnada, la reacción cuando este se entera de la muerte de su progenitora que avanza todo su desbocado comportamiento posterior, el ataque que sufre "Cody" y la reacción de su madre atendiéndolo y sentándolo en su regazo...actitud definitoria de su relación cuasi-incestuosa, las persecuciones y búsquedas policiales con toda la exhibición de tecnología (sello personal de Walsh)...violento entretenimiento en esta historia inspirada lejanamente en "Ma" Barker y la relación que tenia con la banda de delincuentes Barker-Karpis, integrada por sus propios hijos. Cine sin concesiones, extraordinario Cagney.