7/6/09

Sopa de Ganso



Duck SoupLeo McCarey, 1933, EEUU, Groucho MarxChico MarxHarpo Marx.

La última película del período Paramount de los hermanos Marx y última también en la que se contaba con la aparición de Zeppo Marx es la quintaesencia del humor "marxiano", un humor irreverente, surrealista y frenético. Plagada de innumerables gags y diálogos absurdos Sopa de Ganso es para muchos, entre los que me incluyo, la obra maestra del clan familiar.

Dirigida por Leo McCarey, realizador con experiencia en el campo de la comedia pues no en vano dirigió varios cortos de Laurel y Hardy con anterioridad y que supo granjearse una sólida trayectoria en los albores del cine sonoro (hasta ganó el Oscar a la Mejor Dirección por La Pícara Puritana en 1937), quien supo encauzar el torrente "marxiano" dotando a la obra de un valor añadido del que carecían las anteriores películas de los Marx, pero que, sin embargo, no evitó que el film cosechara pobres críticas y se constituyera en un fracaso comercial que posibilitó, en otro orden de cosas, la marcha de los hermanos a la Metro del avispado productor Irving Thalberg, el cual reorientó la carrera del irreverente clan hacia un tono más "normalizado" que los encumbraría tanto profesional como comercialmente, aunque sin llegar a los niveles de hilaridad de Sopa de Ganso, salvo quizás en Una Noche en la Ópera y algunos momentos puntuales de varios films.

Posiblemente el fracaso en taquilla de Sopa de Ganso se explique en el contexto de la época en que se realizó la película: crisis económica (Depresión) y política, con ascensión de regímenes totalitarios e implementación del New Deal y todo su sentimiento nacionalista que no casaban en absoluto con frases como la que le espeta Groucho a Harpo cuando éste tiene que salir del cuartel (algo así como: "mientras tu estés ahí fuera nosotros estaremos aquí tranquilamente pensado lo estúpido que eres"). Por suerte, en los años sesenta la película se re-descubrió y se situó en el lugar que merece...quizá la audiencia de tres décadas antes no estaba preparada para un humor tan crudo y salvaje como el que proponían los Marx y no fue hasta la "dulcificación" de este sentido de la comedia, ya en su período MGM, cuando consiguieron el fervor del público ya que aunque sus películas Paramount cosecharan por norma buenos dividendos no llegaron a recaudar las cantidades que sí consiguieron las que rodaron bajo el manto de Thalberg.

Esta mezcla de comedia física y de diálogo es una sátira sobre los totalitarismos y los dictadores (Mussolini la prohibió en Italia) que se convierte en farsa política de cariz antibélico y en crítica a la sociedad que no deja títere con cabeza: ni la diplomacia (relaciones internacionales), ni el sistema legal o judicial se salvan de las flechas del humor "marxiano".

Es de destacar la plena integración en la historia de los números/parodias musicales característicos de los Marx, a diferencia de lo habitual en sus films para la Metro en los que los solos musicales suelen ser anticlimáticos, así como la ausencia del sub-argumento romántico que también se convirtió en marca de fábrica en la etapa MGM de los hermanos.

La última película con absoluto protagonismo de los Marx (aparecen en casi todas las escenas, no hay sub-tramas con otros personajes) sirve de referencia para Woody Allen o los dibujos animados de Bugs Bunny y deja en la retina grandes momentos como la archifamosa escena del espejo (tomada del cómico francés Max Linder y de un corto de Laurel y Hardy dirigido por el propio McCarey) y un sinfín de situaciones y diálogos divertidos, además de emplear innovaciones tan interesantes respecto a, por ejemplo, el campo de los efectos especiales como el tatuaje del perro que cobra vida o, en el terreno del montaje, las imágenes de la movilización para entrar en la contienda bélica.

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