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20/1/17

Danzad, Danzad, Malditos

They Shoot Horses, Don't They? Sydney Pollack, 1969, EEUU, Jane Fonda, Michael Sarrazin, Gig Young.
Aquí traigo para la ocasión una meritoria adaptación de una novela de la Depresión, o sea, bastante dura que, todo sea dicho, tuvo poco éxito en su día (el libro, digo, porque la película fue llegar y besar el santo y seguir besándolo hasta hoy en un no parar). El libro por si alguien se lo quiere leer es relativamente corto y lo firma Horace McCoy, un tipo que sabía algo del Hollywú de la época por estar trabajando por allí (era un aventurero de aquellos años que desempeñó un sinfín de trabajos, fue héroe de la I Guerra Mundial y después hizo sus pinitos como actor para terminar de establecerse como guionista en la "Meca del Sine"). La película supongo que se habrá visto por mucha, muchísima gente ya que es archiconocida y gusta un montón pese a lo deprimente del tema. Desde que se presentó en Cannes (en nuestros lares lo hizo en 1970 en otro ínclito festival pero fuera de concurso) no paró de cosechar galardones y nominaciones (Oscars, BAFTAS, Globos de Oro). Hombre, mira, aprovecho para poner en solfa un tartufo: ¿Qué récord tiene esta película en los celebérrimos Oscar? Ya sabéis, el primero/a que acierte podrá degustar un delicioso tartufo, por si no hubiera tomado suficiente dulce en estas fiestas navideñas que ya se han marchado.

¡Y, ahora, Señoras y Señores, para su regocijo y diversión, El Gran Espectáculo de Perdedores y Desesperados!
Volviendo a lo dicho, Gig Young se llevó el Oscar a Actor de Reparto y el mismo Pollack fue nominado por su labor directiva de alto standing: brillante, estudiada y cuidada pero algo carente de "punch" porque todo es muy deprimente, sí, pero falta algo "natural" en esta recreación de la Depresión. Eso sí, oiga Sr. Pollack (¿puedo llamarle Sidni? Gracias) todo muy currado: las vestimentas, la recreación del concurso de baile, ¡Si hasta en la orquesta hay profesionales que tocan temas de la época en la que pasa todo!. Y claro, Sidni, tú tampoco te quedas corto ordenando  y dirigiendo el cotarro: que si ahora la cámara lenta, que ahora lo montamos con un flash-forward por aquí (unos segmentos que parecen cuasi-subliminales) y llegamos al culmen con la famosa escena de la carrera, vertiginosa, asfixiante y muy celebrada por los entendidos. Sidni, eres un fenómeno, pelín manierista si me lo permites, te suele pasar, pero creo que es la época, pero, oiga que yo por la del cóndor lo paso todo. Y ésta tampoco está mal, qué va, está bastante bien. Y es un referente del Nuevo Hollywú, ese nuevo cine aperturista que hacía gente que (como Sidni) venía de la tele en unos tiempos que cambiaban (como decia el Nobel) y que para lo que nos interesa ahora (que es el mundillo del celuloide) estaban marcados por el fin de los estudios y la "aparición" de (precisamente) la tele. Voy a simplificar mucho para ser gráfico y para que se compruebe la magnitud de la convulsión que se vivía: Pasamos de ver pelis "a favor" de una guerra (II Guerra Mundial) a otras en contra de otras (Corea y Vietnam).

Antes de la Gran Carrera todo son nervios y susto
Los ejecutivos de Hollywú saben lo que se llevan entre manos y ahora toca hacer pelis para jóvenes: con algo de sexo serio, esto es, con visos de problema existencial (allá te va El Graduado), si se trata de tus ansias de evasión y libertad, toma Easy Rider, ¿quieres levantar acta del poder de la Congregación?, pues ¿qué te parece un documental (ale, incluyo un trocitosobre la reunión festivalera de Woodstock?. ¡Ay, los jóvenes! ¡Era tal su ferocidad que hasta en Hollywú hicieron oreja! Las huelgas y barricadas del Mayo francés eclosionaron en la sociedad occidental y hollywú alimentó a los chicos y chicas del amor fraterno (oigan que en Broduey también se notó) con reinvenciones de géneros nacionales (Grupo Salvaje), subversiones románticas de la norma (Bonnie y Clyde),  coladas de prendas íntimas sin lavar (Midnight Cowboy), contestaciones jocosas a la autoridad y sus decisiones (MASH) y un montón de cosas más (La Noche de los Muertos Vivientes). Y que digo yo que mucho antiestablishment y tal ¿pero quién ganó el Oscar a mejor actor el año de la peli que he traído hoy por aquí? Ale, un tartufo fácil.

Filósofos de postín animando a la turba
Pero, bueno, que Sidni y otros como Allen, Bogdanovich, Altman, Penn, Cassavetes y Parks abrían caminos en plan Nueva Ola USA, cada uno con sus filias y fobias pero haciendo marcha. Una cosa, muchas pelis de las que he citado antes están por el blog, así que podéis leer las sesudas disertaciones sobre ellas con un sólo click. 

Y cómo no podía ser de otra, pues, también surgen rostros que representan los nuevos tiempos, porque mucha contracultura pero al final la fagocitación del sistema todo lo puede y tenemos nueva hornada de guapos y guapas. Como la bella Jane (Fonda, hija de actor star-system) que protagoniza esta película en su primer papel serio-serio. Una joven estrella que venía de hacer una psicotrónica de culto con la que era sexploitada por su, de aquellas, marido (el listo de Roger Vadim) y que podía haber hecho el Gran Trío de Pelotazos si no hubiera dado calabazas a Bonnie y a Rosemary que pudieron ser ella, pero ella estaba a otras cosas (¡Ah, el Amor!), aunque, bueno, ni falta le hizo y no es menester recordar su itinerario desde Musa de la Contracultura USA (FTA) hasta gurunesa del Aerobic y Gran Dama Cinera que es ahora, casi que Más Allá del Bien y del Mal y que, mira tú por dónde, permitirá ganar a quien sea otro tartufo si nos dice con qué cineasta de la Nueva Ola francesa experimentó fílmicamente (¡¡¡y ya van tres tartufos, yowzah, yowzah, yowzah!!!). En esta función su pareja de baile (nunca mejor dicho, eh) es Michael Sarrazin, un actor que viene como anillo al dedo con su cara de pánfilo y por el reparto hay viejos conocidos de la pequeña pantalla: Michael "tengan cuidado ahí fuera" Conrad, Al Lewis. NO, no hay tartufos para quien diga las series en las que aparecían estos dos, pero, mira, sí habrá uno y muy grande para quién diga qué conexión cósmica existe entre un famoso cómico que usaba gafas y Sidni (y este, queridos y queridas, veteranos y veteranas del blog, es el tartufo MÁS DIFÍCIL jamás puesto en juego en este espacio).

¡Váyase usted a-a... adónde diría Max Dembo!
La verdad es que Sidni consigue transmitir la angustia existencial del personaje encarnado por la Musa de la Contracultura USA (Gloria, una chica tejana que emigra a Hollywú para intentar ganarse la vida en eso del cine, aunque según se la describe en el libro "(...) era demasiado rubia y demasiado menuda y parecía además demasiado mayor" y cuya desesperanza vital la hace declarar en determinado pasaje también del libro que "(...) Debe de haber multitud de personas en el mundo como yo que desean morir pero carecen del valor necesario para matarse"). Esto lo digo para que quien no haya visto la peli sepa que, saltándonos los guiños comerciales y superficiales que en algún momento mete Sidni, sí se alcanza a crear un ambiente triste y hasta deprimente y que aquí uno se encuentra con una historia sórdida de loosers que con sus trucos (cámara lenta, episodio chico pierde chica) funciona como crítica a la sociedad USA dejando al descubierto sus miserias morales, sociales y económicas.

Los participantes a lo suyo, con su triste rutina alegórica de mecerse y moverse
Así que Sidni transpone de manera acertada la fuente original, una novela seca y dura que denuncia la hipocresía de la sociedad USA y a la que claro está hace algunos cambios: caracterizar a Gloria con más malas pulgas y con más orgullo -esto hace que cambie lo que entendemos con su conducta sexual- unificación de los personajes del MC (esto es, Master of Ceremonies, ¿alguien se acuerda de MC Hammer?) y del promotor en uno al que lo define mucho más inescrupuloso, desaparición de otros como las mujeres de la asociación de nombre sospechoso -Liga de Madres de Familia en Defensa de la Moral- y de algunos elementos como el mismo final de la Sra. Layden -la groupie de la pareja protagonista- y también se atreve con el añadido de escenas como la famosa de la ducha con Susannah York volviéndose...no spoilearé, u otra de enjundia porque cierra la película con el mensaje de que todo continua girando pase lo que pase y esté quien esté. Aviso para los cineros, se mantienen las numerosas referencias a personalidades del Hollywú de la época de las que la novela está plagada pero cambiando de tipos y tipas (se cambia la letra pero no el espíritu). Cambios aceptables (unos mejores, otros peores) para llevar el meollo al cine y acabar haciendo un clásico moderno (o un clásico de aquellos años contestatarios, si preferís) que demuestra que para muchos peatones todo esto de la vida que tenemos montada en nuestras sociedades es una carrera en círculo parecida a la que deben correr los participantes en el concurso de resistencia de baile de la película, un fenómeno este de los maratones bailongos que cuajó más allá de las fronteras USA.

Testimonio del furor que hizo a nivel mundoccidental esto de los maratones de baile en los años 30. Este se hizo por aquí, en Valencia, ¡sí, señor!
Muy alegre el tema como que no es pero tanto el libro como lo que hace Sidni demuestran la deshumanización de una sociedad integrada por personas que son capaces de tratar como bestias a sus congéneres, llegando a explotar sus miserias. Podemos terminar recordando las palabras con las que concluía un insigne autor patrio una de sus obras a la que servía de escenario otro popular festejo, éste con seres de cuatro patas y cuernos: "(...) De pronto, el circo rumoroso, lanzó un alarido saludando la continuación del espectáculo. (...) cerró los ojos y apretó los puños. Rugía la fiera: la verdadera, la única".

¡The Show must go on, yowzah, yowzah, yowzah!
Las imágenes, vídeos y demás se han encontrado con el Google.Yo sólo los pongo para que se vea lo que digo pero sus derechos los tienen sus propietarios y creadores. La foto de Valencia está en este libro de fotos antiguas. El extracto con el que concluyo la reseña es de la novela Sangre y Arena de Vicente Blasco Ibáñez y se pone para ilustrar.

20/8/16

El Baile de los Vampiros


Dance of the Vampires, Roman Polanski, 1967, GB, J. McGowran, R. Polanski, S. Tate.

Me apunto a la moda de los anglicismos con esta spoof... y la explicación técnica o así del vocablo importado y escogido es la que sigue: "Comedias que imitan de manera satírica y exagerada el estilo, convenciones, fórmulas y/o motivos de las películas serias, intentando ridiculizar el trabajo de tal o cual actor/director, etc. y/o parodiar tal o cual género y, también y por qué no, de burlarse con más o menos mala uva de la audiencia seguidora de éste o aquel (todo lo cual debe ser leído con entonación académica y mayor o menor énfasis en lo pedante, según el gusto del lector/a). Estas spoof se han hecho toda la vida de Dios (sí, de verdad, hay vida antes de "como puedas") lo que nos pone en juego el tartufo que ávidamente despachará quien lo gane, esto es, quien diga qué cineasta se empeñó en perpetrar unas cuantas de estas comedias, una detrás de otra pero no necesariamente en el orden expresado, repasando a Hitchcock, La Guerra de Las Galaxias, las de vaqueros y las de Capa y Espada. El tartufo que siempre intentamos regalar en este blog espera.


Aquí también hay miedo
Intentado desentrañar el significado de este "palabro" pronunciable como espuf y literalmente traducible como parodia, broma o burla cabe matizar, entre otras cosas, que puede resultar de buen gusto o peor según el caso y que puede tener su origen en variadas causas como, por ejemplo, servir de homenaje al género objeto de burla, como parece que sea el caso de la que nos ocupa y es que este baile vampírico lo barrunta Polanski como sentida ofrenda al cine que tanto le y nos gusta y en particular a aquellas películas de la Hammer ¡¡¡pero si hasta el actor que hace de Conde tiene parecido con el Sire Cristopher Lee!!! Por cierto, ya me hubiera gustado ver al susodicho (el señor Ferdy Mayne para más señas) en papeles de verdadero terror porque aquí lo borda el hombre haciendo de jefe de los vampiros. Si hay dudas sobre el tema Hammer observen la paleta cromática (que bien queda esto) escogida por Polanski. A mí me da que el bueno de Roman se marca una película muy personal ¿si no por qué la dirige, la interpreta y, además, escribe el guión? ¿Por qué se rodea para la ocasión de muchos de sus habituales (y enumero algunos que siempre queda bien citar personalidades: Brach en la escritura, MacGowran en uno de los papeles principales, Komeda en la banda sonora avanzadilla de su trabajo en La Semilla del Diablo para el mismo Polanski en su debut americano el año siguiente a ésta película que comento, aunque eso ya es otra historia)? Pues porque este divertimento es algo personal, claro que sí. Por eso lo mima tanto y lo prepara al dedillo (bueno, ambas cosas las suele hacer siempre) pensando en cómo lo tiene que hacer para que la mezcla case el terror con el humor y que todo desprenda un aire de cuento gótico.


  Para más detalle sobre la picante vampiresa
Hay que decir que Polanski, enamorado del cine, a lo largo de su historial profesional se ha lanzado más de una vez con proyectos difíciles, que es un tío atrevido, vaya, y aquí se marca una jugada para su y nuestra diversión. Así hay que entender este baile de no muertos, como un paseo por los clichés y lugares comunes vampíricos sin sorpresas pero capaz de hacerse preguntas que todo el mundo se ha hecho y que llegan a rebatir el mismo género. Por ejemplo, todo quisqui acepta de base que la imagen del vampiro no nos la devuelve el espejo pero ¿qué hay de su ropa? ¿por qué no se refleja? Las subversiones continúan con vampiros judíos sin estaurofobia, con otros que son dandis homosexuales (incorporado por Iain Quarrier, un miembro de la troupe de la malograda Tate de turbulenta vida) y su combinación con la creación de momentos de terror propio concluyen en un resultado final elegante para ser equiparado a algunas espuf más burdas. Tampoco se olvida Polanski de introducir un humor de clase más soez y picantona, como no deja de lado el elemento erótico característico de estas criaturas ya presente en la novela seminal de Stoker y que se ha explotado más o menos siempre. Y aquí tiene algo que decir (ya sabemos a quién voy a nombrar aunque su nombre ha salido un pelín más arriba) la presencia de la futura pareja del director, Sharon Tate, de la que cabe decir, demostrando que en este blog atendemos a todos los menesteres, que insufla personalidad a un estereotipado personaje. Como la vida de Polanski ha estado salpicada de acontecimientos trágicos y escabrosos de todos conocidos con efectos que se alargan al día de hoy sólo notaré que la trágica muerte de esta prometedora y joven intérprete truncó una filmografía que se hubiera visto decisivamente impulsada como musa del realizador.

...y también hay payasadas.
Es éste un autor, sin duda, personal, característica que demuestra ya desde su primer largo, y que aquí deja la impronta de su pasión cinera y de su saber hacer en una parodia que homenajea sin rubor y con elegancia formal cierto cine al que lejos de ridiculizar intenta re-elaborar en algunos matices, plausibles en su original conclusión. Cierto es que no todo funciona a la perfección y coexisten ocurrencias y personajes que hasta pueden ser cargantes con otras y otros que son todo lo contrario, también es verdad que con la llegada del dúo protagonista al castillo la cosa se anima y gana en interés, pero si nos fijamos en el todo esta es una buena película con más aciertos que desaciertos, que como digo los hay (a mí particularmente no me va el personaje del posadero aún siendo sabedor que a mucha gente le parece divertido, bueno, pues a ratos, diría yo, a otros/as la parte de la posada tampoco les apasionará y otras/os encontrarán en el tema picantón algo burdo y, más que fuera de lugar, manido y fácil).

Espero que nunca me inviten a esta fiesta.
Pero, como digo y como en la balanza hay que ponerlo todo, el espléndido diseño de producción (ver en la ficha enlazada al inicio de esta entrada los firmantes de la fotografía, los decorados y el vestuario y fijaos en el maquillaje que lleva McGowran y, bueno, en el del resto) es la guinda de un sabroso pastel que bien vale la pena degustar a la par que uno se come un tartufo (y si se es un cinéfilo de pro, no olviden comerse antes el dulce obtenido en este blog al responder la pregunta lanzada. Y nótese que digo antes porque después de ver esta película recomendada uno puede hacerse un programa doble de temática espuf-vampira con ese clásico de los 80 que es Noche de Miedo, sin obviar que para más de un cinéfilo con pedigrí no hay que comer a la par que se visiona un film). Y pongamos en liza otro tartufo ¿Alguien puede decir que otro homenaje/revisión a uno de los grandes géneros cineros por antonomasia en el que, por cierto, se guarda un pequeño papel se marca el mismo director unos años más tarde demostrando su pasión por el cine?

¿El principio del cupping?
Los problemas con la distribución americana de la película, con cortes, prólogos animados añadidos y doblajes de voz incluidos, hicieron que el mismísimo Polanski repudiara la versión exhibida por aquellos lares pero al otro lado del Atlántico esta aventura tuvo (y tiene) bastante éxito y reconocimiento y hasta algún personaje de otro campo artístico que también nos gusta y cuya foto se incluye más abajo se inspira en ella y, también, alguna banda de rock se ha bautizado en honor a su título yanqui. Quizá sea fan de esta historia algún protagonista de la vorágine mediática que vivimos estos días con el negocio de las Olimpiadas contemporáneas o el Profesor Abronsius sea el gran divulgador de la ciencia de las ventosas.


Parecidos razonables
Pues eso, una propuesta entretenida que sin llegar a ser la repera nos pone sobre la pista de dos tartufos y nos hace pasar un buen rato (pese a que algunas digan que no se ríen con ella) y se ve que al bueno de Roman le picó el gusanillo del terror y para su debut USA en su siguiente película parió un peliculón de miedo satánico (que hay que decirlo es uno de esos casos en los que la peli es mejor que el libro, lo digo por si algún lector/a sufre al marisabidillo de siempre que está con lo de "¿has leído el libro? Pues es mejor que la película") ¿Qué te parece? Una película recomendable para cualquier momento del año y un zas para sabiondos por el precio de uno más el video de regalo.

 



Las fotos y video son ilustrativas, los derechos pertenecen a sus creadores.

3/1/16

La Carrera del Siglo

¡¡¡¡¡Uuuuuuoooooooooh!!!!!
The Great Race, Blake Edwards, 1965, EEUU, Jack Lemmon, Tony Curtis, Natalie Wood.

Bienvenidos al pastiche de géneros que se inventa el señor Blake Edwards, que, por cierto, le costó un "egg" (volveremos sobre esto). Mil y una veces repuesta por la tele hoy traigo una propuesta ideal para estas fiestas por aquello de ver cine en familia y tal. Y encima como es larga casi se pasa la tarde/sobremesa sin tener que hablar como quien dice. Las dos horas y pico que dura la películita dan para parodiar las del Oeste y las de Capa y Espada y, sobre todo, para homenajear las comedias mudas (para demostrar este aserto ver la dedicatoria a Laurel & Hardy -el Gordo y el Flaco, vaya- incluida en los títulos que abren la función) con las que el Sr. Edwards mamó su oficio desde pequeño y que parece que le gustaban un "egg" (siguiendo matemáticas de primaria este sería el otro). No olvidar que el Sr. Edwards era nieto de un director de los inicios del Hollywú. Hay que decir también que el Sr. Edwards conocedor quizá por ese lazo familiar de los entresijos del cine y de sus mecanismos consiguió destilar con sus películas un cine siempre personal en el que destacan sus comedias por las que el gran público lo conoce. Para la ocasión escribe una historia inspirada sui géneris en un pionero acontecimiento de principios del siglo pasado (aquí información sobre un documental que no he visto pero que queda bien enlazar) el cual queda re-interpretado en clave de humor a veces absurdo, otras físico. El Sr. Edwards recurre a la parodia para referirse a situaciones variopintas, desde socio-políticas hasta el mismo cine, y/o mediante dosis de ironía define el carácter estereotipado de sus personajes (que funcionan así por el interés de la acción, que están hechos adrede, vaya, y por eso uno va de blanco inmaculado (porque es perfecto e invulnerable) y el otro de negro, negro (siniestra que tiene el alma)).


Uno de los momentos más recordados por los niños
Como es algo cuasi-endémico en el cine del Sr. Edwards no podía ser que esta carrera no tuviera altibajos, cosa bastante lógica por lo larga que es y por apoyarse casi todo el asunto en estereotipos que viven un porrón de aventuras y desventuras sucedidas en un sinfín de decorados, sin más pretensión que la de entretener y rendir tributo a los grandes del mudo. Por eso, todo se acaba convirtiendo en una especie de peripecia nostálgica y episódica, algo envejecida pero trufada de bromas y guiños (incluso autoparódicos para el propio negocio) que sin ser redonda sí se le tiene cariño porque por momentos llega a conseguir ser divertida y durante la mayor parte es entretenida y con algo que llevarse a la boca. Estoy seguro que más de uno le tiene cariño, servidor incluido, no sé si por aquellos pases recurrentes en la tele de hace unos años o por el encanto que tiene pese a sus defectos. El caso es que uno la llega a recomendar y más para los domingos por la tarde, ale (ya tenéis otra opción además del "fúmbol", creo, porque uno ya no sabe si el espectáculo sigue siendo los domingos, es los martes o quizá los viernes). 


El Malo
Y entre lo bueno no se puede dejar de lado a Jack Lemmon cuyo personaje principal de Dr. Fate (o sea, Destino) puede que no permita un especial lucimiento pero a mí me resulta un modo Coyote divertido. Nótese que digo "cuyo personaje principal" y es que Lemmon también hace de Príncipe de un reino imaginario en cierto tramo-parodia-homenaje a las de aventuras, confirmando algo que nosotros ya sabíamos ¿o no? cuento con un sí, querido visitante, pero, no obstante, lo digo, por si alguno anda despistado, que el Sr. Edwards se adelanta con todo su equipo a las "spoof movie" que triunfaron tanto algunos años después y también hace relativamente poco (no hace falta decir ninguna, a buen seguro el avispado/a lector/lectora tendrá en mente ya más de una que hay hasta ejemplos patrios). Total, que Lemmon con su acompañante (al que muchos conocerán por su nombre clave de Colombo) y los personajes de ambos me divierten y me recuerdan a los dibujos animados que inspiraron. También los títulos de crédito en plan ilustración son graciosos.


El Bueno
Como dije todo nostalgia para el Sr. Edwards y su generación pero también para la siguiente. Del bueno hace el resultón Tony Curtis y de guapa sale (y es) Natalie Wood cuya muerte nunca esclarecida "reflotó" hace poco tiempo y, además, por aquí aparecen caras famosas como la del citado Peter Falk, alias Colombo, conocidas para el cinéfilo de postín cual la de George MacReady y su cicatriz, que suenan tal cual la de Arthur O' Connell, y otras que recuerdan a personajes de otros lares como la de Keenan Wynn. En fin, toda una pléyade de rostros más o menos reconocibles que se unen con otras figuras reputadas en sus respectivos campos (Edith Head en los trajes y vestidos, el veterano fotógrafo Russell Harlan)  para ayudar al Sr. Edwards en esta película, mitad homenaje, mitad parodia, toda Technicolor, comedia respetuosa pero sarcástica que presume de tartas.



Además, por aquello de tratarse de una carrera de coches los fans del motor tendrán un aliciente ahora que la temporada de F1 no está operativa. También podrán deleitarse con los modelos de autos creados ex profeso -alguno de ellos ha acabado como pieza de museo- aquellos a los que les llame el tema de las antigüedades (bueno, y los amigos del motor, otra vez, que hasta la guapa de Natalie parece que estaba en la onda). Y es que para hacer esta película el Sr. Edwards se dejó un dineral entre coches, vestuario y decorados. Eso sí, aunque tuvo una acogida tibia por los críticos que manifestaron disparidad de opiniones (pitos y aplausos para el castizo), funcionó lo bastante bien entre el público como para ganar algo de dinerillo. Por si todo lo dicho fuera poco la partitura es de Henry Mancini, así que cada vez hay menos excusas para no marcarse esta película uno de estos días. Volviendo al tema de los coches, ¿alguien sabría decir por un tartufo, por supuesto, qué icono del siglo pasado nació en la misma ciudad en la que está expuesto el coche de Leslie?


¿Preparados para el tartufo definitivo y para la foto de Natalie?
Antes de despedir hay que jugarse -otra vez- esos tartufos, delicia para los lectores de este blog, siempre dispuestos a degustarlos respondiendo a las cuestiones que planteo. La segunda oportunidad de esta entrada es seria y fácil: ¿qué récord ostenta Natalie Wood en el manido tema de los celebérrimos Oscar?


¿Es Leslie Daredevil o es el Profesor Fate? Nótese el original juego que me marco con el oficio y beneficio de los protagonistas de la película del Sr. Edwards.
Recuerden aquello de los derechos. Sólo se ponen las imágenes y vídeos encontrados con la inestimable ayuda de Google con ánimo de completar las palabras vertidas en la entrada.


Documento gráfico que demuestra el impacto de la película comentada (los coches están más conseguidos, la verdad).

31/7/15

Dos Semanas en otra Ciudad

Les voy a contar una historia sobre cine...
Two weeks in another town, Vincente Minnelli, 1962, EEUU, Kirk Douglas, Edward G. Robinson, Cyd Charisse.

Pues sí, ya estoy aquí de nuevo, esta vez con una sobre cine pero antes de comensar allá que se ponen en juego los tartufos: en esta peli salen como "feliz" matrimonio los monstruos de Claire Trevor (La Gran Dama del Cine Negro) y Edward G. Robinson (EG para nosotros, a partir de ahora y para siempre), pero ¿alguien sabría decir que otra peli comparten como cabezas de cartel, ella haciendo de ¡hampona!? (La siguiente pista es que también sale un tipo que años más tarde acabaría superándolos en fama y estatus icónico). Después del tartufo...


Podríamos ir a retozar a la playa (cosecha del tiempo)
Un melodrama del colorido Minnelli, un tío recordado por el pueblo gracias a sus musicales pero empeñado en hacer otras cosas llenas de luz y de color, hasta el punto que muchos aficionados (y aficionadas) también se acuerdan de él por cosas como -¡ups! está es en blanco y negro- Cautivos del Mal (ya sabréis asiduos visitantes de este entrañable lugar que la auto-promoción se me da más que bien) y seguro que a más de uno (y una) se le vienen así sin pensarlo demasiado alguna que otra más del colorido Vincente. La verdad es que Minnelli tiene caché en la actualidad y que los tenía bien puestos era atrevido, vaya, sólo hay que reparar en su ópera prima íntegramente interpretada por actores y actrices negros a principios de los cuarenta para comprobar esto último (y aquí también canta una artista de color cual es Leslie Uggams, lo que me da para hablar de la soundtrack que incluye canciones pop como el Dracula Cha Cha Cha que sigue a continuación). 



Aquí, Vincente, con un reparto estelar encabezado por su conocido Kirk Douglas (a día de hoy quizás el último superviviente del Hollywú Clásico que tanto nos gusta en este espacio, bueno, Olivia aún sigue por aquí también) y por un EG que actúa como premonitorio trasunto del propio realizador al encarnar a un viejo director aferrado al pasado, no puede evitar incurrir en estrepitoso fracaso comercial corroborando los estertores de la MGM y casi, casi que de una época. Ni la chica de las piernas taaan largas, ni savia nueva como el galán a lá Dean -doble del guapo Beatty (no dejen de leer la reseña de Bonnie y Clyde en este blog) - de George Hamilton, ni la aparición de algo así como estrellas europeas o proyectos de (Rosanna Schiaffino, Daliah Lavi), ni contar los trapos sucios de los rodajes y el mundillo, salvan el asunto de la bancarrota.


La soledad del cineasta ante su obra
Lo que no se le puede negar a Vincente, uno de los cineastas que mejor supo contraponer la realidad y el sueño-escape-deseo que le son propios a esto del cine, es que en esta película crea una sensación de sueño-pesadilla que en la borrachera de Kirk (spoiler) se eleva a potencias cósmicas. Vale que el clímax final con esa arcaica escena en el coche quede deteriorado y no sólo por la apariencia "viejuna", pero antes hemos captado un poquito del frenesí de un rodaje cinero que aunque no resista las comparaciones (que siempre son odiosas e inevitables) con su hermana mayor (o sea, Cautivos del Mal) y tenga un resultado irregular, puede picar la curiosidad de aquellos a los que les mola esto de las pelis sobre el cine (vamos, lo que en el blog llamamos MetaCine. Sí, podéis pinchar en la etiqueta en cuestión para leer sobre más pelis de este rollo). El conjunto parece sincopado, como incómodo de ver, estridente diríamos, incompleto puede ser, pero hay que reconocer que la versión definitiva está (como Vincente denunció en su momento) mutilada. Aún reconociendo que muchos personajes acaben desdibujados y funcionando como estereotipos y esa sensación de película incompleta ¿disculpamos a Vincente? Ay, pero las tijeras sí me permiten discernir el tono decadente y neurótico del mundo cinero que expone Vincente y lo que para servidor es un acierto mayúsculo: la captura de la vida nocturna y la de la calle romana.


Perdido entre varias aguas

Estamos ante un melodrama para bien y para mal y estéticamente muy de su época que seguro que en pantalla grande gana, que traza líneas en torno a las inseguridades/dependencias, los fracasos personales y las crisis existenciales, pero que acaba siendo algo raro, con unos cuantos (auto) guiños vía los clips de Cautivos que introduce Vincente (si EG es ese remedo del propio Vincente es algo que ud, amigo, debe juzgar) y que, además, tiene la curiosidad de ver a la chica de las piernas taaaan largas en un (esto va a quedar fino) cometido dramático. Ahora, para terminar y por fin, una de curiosidades que tanto suelen gustar pero va a ser usted el que las va a desmenuzar: Vincente se basa en una novela -sobre la que efectuó los oportunos y correspondientes cambios que consideró, faltaría más- de un reconocido escritor, uno de cuyos otros trabajos dio pie a una exitosa serie de TV (muy popular en nuestro país en su momento) por la que aparecía un superhéroe que se cabrea mucho (y que en origen era gris pero por problemas en la impresión acabó siendo del color por el que todo el mundo lo reconoce hoy). Así que, tenga un papel activo y averigüe quien es el novelista, la serie y el superhéroe y de paso el actor que lo encarna y, para rizar el rizo, compre un libro del caballero, vea la serie y lea un tebeo del personaje en cuestión que el verano es largo y da para esto y más, pero antes...


...una pista.

Tened en cuenta lo de los derechos de autor, sólo pongo las fotos por darle color a lo Minnelli, vaya, así que:

¡Acción!