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6/4/12

Ratatouille


Ratatouille, Brad Bird, 2007, EEUU, Personajes animados por ordenador.

Alucinante experiencia visual. Creo que quien vea esta película no podrá dejar de disfrutar de un auténtico festín visual generado por ordenador. Asimismo creo que será mayoritaria la reflexión en el espectador adulto sobre el límite de este tipo de animación. Y si absolutamente asombroso es el punto en el que se encuentra aquí y ahora el campo de los efectos generados por computadora, imaginar el siguiente escalón puede ser un ejercicio imprevisible ya que los límites evolutivos parecen no existir (recordemos la hiperrealista Final Fantasy, producida hace ya más de una década). Es evidente que el cine de animación se ha beneficiado de las nuevas tecnologías acompañadas estas, a su vez, por ciertas renovaciones temáticas promovidas por Pixar y DreamWorks, los estudios que comandan la revolución tecnológica en el cine animado. Como muestra del impacto no sólo comercial sino también artístico de la nueva generación que, dentro de la animación suponen este tipo de producciones, vale la pena mencionar la introducción de una categoría específica en la ceremonia de los Oscar en el año 2001, hecho que corrobora el innegable efecto del producto. Si bien, por otra parte, es importante destacar que en la animación cinematográfica actual cohabitan con el ordenador propuestas de todo tipo, desde el clásico stop-motion a través de los homenajes de Tim Burton o la plastilina de Wallace & Gromit hasta el anime que el mismísimo Tarantino se atrevió a introducir en Kill Bill vol.1. o el documental (Vals con Bashir) o, incluso, adaptaciones de cómics (Persépolis, el relato homónimo de Marjane Satrapi) . En definitiva, la animación goza de un período fértil del que pioneros como Segundo de Chomón, clásicos como Chuck Jones y el propio Disney o "agitadores" como Svankmajer y la escuela checa, pueden sentirse orgullosos. Las posibilidades son casi infinitas y, los que podríamos considerar (con todo el cariño), hijos bastardos de Harryhausen, copan el favor del público mayoritario actual. 

No podemos sino congratularnos del "statu quo" del terreno animado, en especial cuando podemos degustar platos como el cocinado por Pixar en esta ocasión que, con independencia de algunas sub-tramas innecesarias (la romántica) o necesarias por motivos comerciales pero inconsistentes (herencia), se erige en verdadero deleite para los sentidos mezclando entre sus ingredientes guiños cinéfilos ( el siniestro crítico gastronómico guarda reminiscencias con el Conde Orlok) o hacia el mismo campo de la animación (la abuela que aparece en un momento crucial al inicio del film, parece un trasunto de Elmer, funcionando en este sentido como homenaje a los Looney Tunes) con un rotundo "slapstick". Sin duda, la premisa un tanto arriesgada utilizada como punto de partida (uno de los animales que más repulsión o miedo genera entre los humanos son las ratas) o la inverosimilitud de la práctica totalidad de las situaciones planteadas a lo largo de la narración, quedan salvadas y no únicamente por dotar de cualidades humanas al personaje central y al resto de su colonia, sino también por el realismo de la mayoría de objetos o movimientos que se reflejan en la pantalla. Es indudable que el esmerado cuidado prestado al detalle genera una animación impresionante. La perfecta maestría en el uso del ordenador se combina con un ritmo veloz e interesantes encuadres que impregnan a ciertos instantes como el de la desorientación que sufre nuestro protagonista cuando se encuentra por primera vez en una cocina plagada de peligros o el de la huida por la ciudad, de un sabor muy especial. Y, por supuesto, no faltan ciertas dosis de humor y de emocionalidad a través del lenguaje corporal de nuestro particular chef, en especial, que hacen considerar el producto final como muy entretenido y apto  para todos los públicos.



Sin entrar en los mensajes más o menos positivos, según se analicen, que puede llevar implícitos el filme (o la misma crítica a los críticos), la animación conseguida alcanza cotas increíbles tanto en un aspecto más que realista (algunos líquidos, enseres de cocina, paisajes urbanos y tantas otras cosas escenificadas) como en el poco realista con que se presentan los seres humanos. Atisbar hasta dónde va a llegar la animación por ordenador se me antoja imposible, lo que si podemos pedir a los creadores de este campo es, parafraseando a uno de los personajes de este verdadero manjar cinematográfico que es Ratatouille, es que nos sorprendan con su próxima propuesta, algo que, posiblemente, consigan una vez más. Sólo cabe decir cuando se vaya a degustar el film de nuevo o por primera vez: ¡Buen provecho!.



Las imágenes se han encontrado en la red tras búsqueda con Google y se utilizan simplemente con fines de ilustración.Los derechos están reservados por sus creadores.




11/12/11

Dumbo



Dumbo, Ben Sharpsteen (Supervisor), 1941, EEUU, Dibujos Animados.

Prevista como corto y alargada hasta convertirse en el cuarto largometraje de Disney la historia del elefante de las grandes orejas, una aproximación/revisión del cuento de El Patito Feo de Andersen, consiguió el objetivo principal que se marcó el estudio pero también permitió vislumbrar el derrotero por el que se moverían las ulteriores producciones de la casa. Tras el fracaso de sus proyectos anteriores, Pinocho y Fantasía, por diversos motivos entre los que se pueden citar los elevados costes de producción y la restricción del mercado europeo por el estallido de la II Guerra MundialDisney se enfrentaba a una situación muy complicada desde el punto de vista económico y necesitaba con urgencia ingresar dinero en sus maltrechas arcas. Y surgió este producto modesto (más aún si lo comparamos con sus anteriores tres filmes que sobrepasaron los 2 millones de dólares de coste cada uno, por contra, Dumbo no llegó a los 900.000) que acertó de pleno con el propósito y generó cuantiosos beneficios. La historia del elefante antropomorfo (y ello sin tener línea de diálogo alguna) basada en un libro infantil de Helen Aberson, ilustrado por Harold Pearl, permitió al estudio sobrevivir a una situación delicada y abrió la puerta de manera indirecta a las marcas de fábrica propias del mundo Disney, exacerbadas en las posteriores producciones de la casa, ya que en esta ocasión se exhibe, aunque de modo recatado, un viraje hacia el sentimentalismo más comercial. Aún así, en esta película el elemento no es nada empalagoso, todo lo contrario, eleva la calidad emocional del resultado final. Aun así, probablemente nos encontramos ante la primera película familiar al uso de Disney.

Un ejercicio de economía, de menor atención al detalle con respecto a los tres largos producidos con anterioridad por el estudio, que consiguió acercarse mucho más al mundo de las Silly Simphonies configurándose en más dibujo animado (sólo hay que recordar el mapa de Estados Unidos visto desde el cielo) pese a desarrollar su ficción en un escenario más contemporáneo y menos imaginario. De hecho, es el primer largo de la Disney en el que la acción transcurre en una época que bien podría ser la actual o los mismos tiempos en los que se produjo el filme.

Con esta historia que forma parte de la cultura popular y de la mitología colectiva de nuestra sociedad, Walt Disney consigue, a través de la expresividad de los personajes, un tono emocional elevado, de resultados directos sobre el espectador y alejado del mundo principesco, además mediante la simplicidad narrativa y visual que domina al relato es capaz de erigir una fábula contra los prejuicios frente a lo diferente. Tipo henchido de contradicciones Walt Disney tuvo que hacer frente a una huelga de animadores en el seno de su estudio durante la producción de este film, protesta que él mismo tildó de inspiración bolchevique en concordancia con su opinión de feroz anticomunista.



En cualquier caso la sinceridad emocional del relato está fuera de toda duda y alcanza un impacto inmediato en el público que llega a su cenit con la visita del protagonista a su encarcelada madre (en el siguiente largo del estudio, Bambi, la cosa va un paso más allá) siendo este el momento más recordado del filme junto con la extraordinaria alucinación que sufren el pequeño elefante y su amigo el ratón (una amistad que hace clara referencia al supuesto miedo de los paquidermos hacia los roedores), una magnífica escena que raya en la psicodelia y que contiene una brillante alusión a las visiones de elefantes rosas derivadas de la ingestión de bebidas alcohólicas, no hay que decir que este momento es una nota discordante respecto a la tonalidad del resto del film. Muy divertida es también la construcción y ejecución de la rutina de los payasos con un buen puñado de gags desplegados en ella. Y mención aparte merece la labor de Bill Tytla -el creador para Fantasía del demonio Chernabog-, encargado de animar al personaje principal al que dota de una humanidad absoluta jugando con las expresiones faciales y el lenguaje corporal.



En definitiva, Dumbo significó para Disney la conjunción del éxito artístico con el comercial tras sus dos descalabros anteriores en este sentido, hecho que posibilitó que el estudio continuara en marcha pero además este emotivo, ameno y corto (poco más de una hora) filme de animación señala la tendencia que seguirían las producciones venideras de la casa, si bien estas ya las presentarían de manera exagerada. Respecto a las críticas por el supuesto racismo reflejado en el grupo de cuervos que aparecen en el último tramo del filme parece, a este respecto, más sospechosa la desafortunada cadena de trabajadores que montan el circo, toda una feliz chain gang presidiaria. La polémica que siempre parece envolver la vida y la obra de Walt Disney no debe impedir reconocer el valor de esta segunda, en general, y, en particular, los méritos de este filme menor en que se constituyen las aventuras sobre fondos de acuarela que vive el simpático y humanizado elefante.

25/8/11

Pinocho



PinocchioHamilton Luske & Ben Sharpsteen, 1940, EEUU, Dibujos Animados.

El segundo largometraje animado de Walt Disney, alumbrado bajo el paraguas del tremendo éxito comercial del primero -Blancanieves y Los Siete Enanitos, 1937- que permitió sufragar los enormes costes de producción del proyecto, supuso un viraje hacia el lado más oscuro del estudio, no tanto por sus afanes moralizantes sino por el estilo desplegado. Otra vez se recurre a una adaptación lejana de un cuento para niños, en esta ocasión obra del italiano Carlo Collodi, de nuevo el proceso de producción se alarga durante años y los costes del mismo se disparan hasta alcanzar cifras astronómicas para la época pero todo en aras de conseguir que las películas de dibujos animados puedan alcanzar un estatus de cine serio, cruzada por la dignificación del género que Walt Disney estaba empeñado en librar. De hecho y al igual que en su antecesora, las influencias de otros filmes quedan patentes en Pinocho respecto a composiciones e iluminación,  por ejemplo.

Para muchos la obra maestra del estudio esta fábula moral pasada por la batidora Disney construye a través de su notable diseño de producción un relato cercano al terror y alejado de los niños en muchos aspectos. No son pocos los que recuerdan el crecimiento de la nariz, la jaula en la que es encerrado el protagonista, la transformación en burro de algunos compañeros del mismo o la parte final con la ballena con sentimientos de temor o como inquietantes evocaciones. El desasosiego se completa con el dibujo: el cuidado en la proyección de las sombras, los fondos al óleo y la técnica empleada que logra que todos los elementos transmitan la sensación de pintura animada dotan a Pinocho de un tono más "sucio" y siniestro que su predecesora. La galería de villanos que se despliega es igualmente alarmante y además de mecer el destino del héroe hasta la última parte del filme, contrabalancea los personajes más almibarados como el Hada mariana o la mascota Cleo. Mención aparte merece Pepito Grillo, una de las personalidades más famosas de Disney que desempeña una vis cómica y simpática eficaz.



El regimiento de colaboradores del estudio que consiguió que Pinocho fuera una realidad y que significara un paso más en la exploración del territorio de la animación desarrolló durante años un trabajo que, hoy día, se toma como modelo y ejemplo en su campo. Sin contar el reconocimiento universal que le ha otorgado el gran público demostrado mediante la exitosa carrera comercial del filme, si bien esta comenzó con mal pie fundamentalmente por dos causas: como consecuencia de la II Guerra Mundial el mercado exterior a los EEUU estaba muy restringido y por su alto coste de producción, en torno a los 2'5 millones de dólares. En la actualidad es innegable la influencia que sobre varias generaciones ha desplegado la factoría Disney y Pinocho no es la excepción a la regla perteneciendo las andanzas del niño de madera al imaginario colectivo sin ningún género de duda.

Pinocho además de continuar desarrollando la técnica de la cámara multiplano para dotar de profundidad a lo que acontece en la pantalla, despliega una construcción de ambientes y personajes más profunda que su antecedente Blancanieves y prosigue con la atención en los juegos de iluminación presentando fondos más barrocos -destacando el pueblo de fuerte acento expresionista- para narrar una historia plagada de elementos que causan desazón (la feria de la Isla del Placer, el teatro de marionetas o el mismo Pinocho con su gorro tirolés o, ¿ por qué no? su creador Geppetto, rodeado de infinitos relojes en lo que podría ser una característica de una conducta un tanto extraña). Además, esta producción fue pionera en utilizar voces de personalidades famosas: Walter Catlett puso la suya para el Honrado Juan y Cliff Edwards -que acabó muriendo arruinado después de una exitosa carrera como cantante, hizo lo propio con la voz de la conciencia, Pepito Grillo, entonando uno de los temas más celebrados no ya sólo del filme sino del estudio, When You Wish upon a Star, galardonado con el Oscar, premio que también recibió la banda sonora.



La segunda experiencia animada de Disney en la larga duración es una parada obligatoria no ya sólo para los admiradores del estudio sino para los seguidores del cine de animación en general y ello por sus avances técnicos y la creación de una atmósfera perturbadora en ocasiones, a pesar de un desarrollo argumental episódico y un último tramo en el que el héroe, un niño"neutro" por no decidir por sí mismo ya que se lo presenta a merced de los demás, toma las riendas en una recordada peripecia que no tiene el ritmo ni consigue generar el desasosiego de las anteriores pero cuyo mérito en la animación es incuestionable.

1/8/11

Fantasía



Fantasia, Ben Sharpsteen (Supervisor), 1940, EEUU.

El primer largo animado en color de la historia, Blancanieves y Los Siete Enanitos, fue conocido como la "locura Disney" durante su larga producción pero su espectacular éxito permitió sufragar la siguiente idea de DisneyPinocho, y este auténtico atrevimiento que es Fantasía. El vivero de las Sinfonías Tontas, aquellos cortos animados que la Disney realizaba en los años 30, sirvió para experimentar con la "síncresis" (asociación entre un sonido y un hecho visual sin ninguna relación entre ellos de tal modo que se produce la sincronización música-objeto) que concluye de alguna manera en Fantasía: varios segmentos animados independientes pero relacionados con distintas piezas de música clásica cada uno de ellos. Algo como se puede intuir tremendamente avanzado para 1940.

Tan adelantado estaba el concepto como el medio de llevarlo a cabo pues Fantasía es la primera película de la historia en ser exhibida con sonido estereofónico, toda una experiencia envolvente para la época. Una experiencia visionaria pues únicamente una docena de cines podían reproducirla en los EEUU, tal era la novedad del equipo necesario para su exhibición (bautizado por el propio estudio como Fantasound), un sistema cuyo alto coste de instalación fue obstáculo para la difusión de la película hasta el punto de que al año siguiente de su estreno la distribuidora, RKO, decidió presentarla en versión mono. Si a las dificultades de su divulgación en el momento de su estreno unimos los elevadísimos costes de producción (más de 2 M de dólares) y la imposibilidad de comercializar la obra en Europa a causa de la II Guerra Mundial obtenemos como resultado el parcial éxito del filme, parcial porque las críticas fueron positivas, el público fue a verlo pero no recaudó lo suficiente como para rentar monetariamente...al principio ya que en sus sucesivas reposiciones se constituyó en éxito mundial. Incluso en los 60 se consideró a Fantasía un viaje alucinógeno y la gente la veía bajo los efectos del ácido o la marihuana (imagino que por aquello de la conjunción del color, la música y el dibujo animado).



Por tanto, estamos ante una película que significó una innovación en el campo de la animación, continuando la estela de Blancanieves, pero también en el del sonido con su estéreo que permitía disfrutar de las composiciones de BachTchaikovskyPonchielliDukasMussorgskyStravinskySchubert y Beethoven. Esta revolución se vio coronada con la consecución de dos Oscar especiales, uno para Disney y asociados y otro para el conductor de orquesta Leopold Stokowski. La temeraria "cinesinfonía" en que se convierte Fantasía consta de segmentos desiguales que abarcan desde el clasicismo Disney del Aprendiz de Brujo hasta el sombrío semblante del demonio Chernabog -uno de los malvados de Disney más reconocidos y, sin duda, más siniestros, obra de Bill Tytla- pasando por el divertidísimo ballet de La Danza de las Horas con sus cocodrilos e hipopótamos. Pero también se incluyen una original presentación de la mismísima banda sonora y un segmento con dibujos abstractos para comenzar que ya puede inducirnos a intuir que se inicia una película diferente, muy diferente, y desde luego, no sólo para niños; hecho que se puede corroborar también con el fragmento, acompañado de una versión resumida de La Consagración de la Primavera, de la extinción de los dinosaurios. Aunque la parte prescindible nos viene dada con la Pastoral de Beethoven escenificada con referencias a la mitología griega y que nos recuerda lo peor del estudio (y que además venía servida con controversia por supuesto racismo implícito que dejamos de lado).



El innovador concepto que se llevó a término con la colaboración de un tropel de animadores y que pretende dignificar el campo de la animación bebe del clasicismo Disney pero tomado de las Sinfonías Tontas y no de edulcorados productos posteriores, y se originó en el corto protagonizado por el ratón Mickey, la primera estrella del estudio, personaje que se encontraba en horas bajas respecto a su popularidad. Este segmento concebido como una historia individual del simpático ratón al alcanzar una cifra elevada de costes que dificultaban su rentabilidad económica propició que Disney se decidiera a completar un largometraje con diferentes historias animadas independientes entre sí y acompañadas, como la aventura de Mickey, con una pieza de música clásica. No obstante el intento ya quedó explicado más arriba el inicial tropiezo económico del experimento, fiasco que obligó a Disney a descartar su idea de rehacer Fantasía cada poco tiempo con nuevas historias que se incorporarían a algunas que quedarían fijas en sucesivas versiones. El concepto fue retomado 60 años después con Fantasía 2000, revisión que mantiene el fragmento del Aprendiz de Brujo.

Fantasía es una de las producciones animadas de Disney más curiosas y a pesar de los años transcurridos -puede que en el segmento inicial se note el paso del tiempo y las líneas abstractas parezcan muy arcaicas o simples- o de los altibajos entre sus diferentes historias, su visión es muy recomendable; toda una celebración en la que la animación y la música se dan cita para disfrute de mayores y -algunos- pequeños.

2/12/10

Blancanieves y Los Siete Enanitos



Snow White and The Seven DwarfsDavid Hand (Supervisor), 1937, EEUU, Dibujos Animados.

Primer largometraje animado de la factoría Disney (que es casi tanto como decir de la historia) y primera película de larga duración animada sonora y en color de todos los tiempos Blancanieves es, no se puede negar, un hito histórico que aún hoy en día goza de un éxito extraordinario (así lo atestiguan los millones de copias que se compran de las diferentes re-ediciones que Disney pone a la venta con cada nuevo formato de reproducción que aparece en el mercado).

Deseo personal de Walt Disney que se empecinó en sacar adelante a pesar de las opiniones contrarias de sus allegados y del adjetivo con que Hollywood tildó al proyecto (éste era conocido como "la locura Disney"), ni los elevados costes de producción cuyo montante total superó el millón y medio de dólares (una cifra astronómica para la época) hicieron recapacitar al productor al que el estreno del film dio la razón: Blancanieves rompió récords de taquilla y hasta la irrupción de Lo Que El Viento Se Llevó fue la película que más recaudó durante su exhibición (en torno a los 8 millones de dólares en plena Depresión), aún hoy en día teniendo en cuenta la inflación es una de las producciones más rentables de la historia.

Pero no solo desde el punto de vista comercial la obra es representativa, su factura técnica y su innovación la consagran como creación muy significativa hasta el punto de que hasta el desembarco de los ordenadores en el cine en la década de los 90 poco avanzó la animación desde este filme. Los cortometrajes de animación que la Disney venía realizando desde finales de los años 20 bajo el título de Silly Symphonies se convirtieron en auténtica escuela y en lugar para experimentar y perfeccionar nuevos procedimientos como la cámara multiplano (clave para generar profundidad) o el uso del color que devinieron aspectos fundamentales para la ejecución de Blancanieves, asimismo los personajes humanos del film están modelados respecto al estudio de movimientos de personas reales para dotarlos de mayor realismo. Todo el alarde técnico se vio recompensado con la consecución de un Oscar Especial (y siete estatuillas en miniatura) y se complementa con un esmerado cuidado de la composición y de los efectos lumínicos (también se observaron minuciosamente las consecuencias de la luz sobre los objetos y la proyección de las sombras de los mismos y sobre los mismos), hecho que demuestra el intento por llevar a término una obra "seria". Sin duda que algunos planos como el de la mano soltando la manzana (recuerda al plano final de Sin Novedad En El Frente, 1930) o el de los buitres sobrevolando a la Reina-Bruja evidencian el firme propósito de elaborar un filme correcto así como también lo es la huida por el bosque (de influencias expresionistas) y el uso del fuera de campo en el intento de asesinato, todos ellos detalles que revelan el interés por conseguir el objetivo de realizar una película consistente fijándose y tomando nota del cine ya realizado. Además, Disney encontró la gallina de los huevos de oro al repetir las mismas constantes temáticas en casi todas sus producciones posteriores.



Cerca de 600 colaboradores participaron en esta obra que se cimienta en la fusión de una buena banda sonora -la primera de la historia que se comercializó junto con la película y que cuenta con alguna canción que devino en "standard" de jazz y con otras enormemente populares-, la innovación técnica y un tono de humor con algunos "gags" del más genuino "splapstick" mezclado con elementos terroríficos (castillo, bosque nocturno, transformación de la Madrastra) e incluso siniestros (el espejo mágico)...el conjunto se enaltece con un aura de fantasía que consigue a través de sus fondos no realistas. La historia transcurre de manera entretenida y los efectos de animación son vigentes en la actualidad erigiéndose la producción en un clásico intemporal para disfrute de niños y adultos.

Pero, por otra parte, no se puede olvidar la esterilización del cuento medieval, publicado por los Hermanos Grimm a principios del siglo XIX en sus recopilaciones de relatos populares, que perpetró Disney quien nos presenta una versión edulcorada en la que se elimina el conflicto edípico subyacente en el original con la supresión de personajes clave (el Rey y la Reina -madre biológica de Blancanieves-) y/o las relaciones entre ellos (aquí Blancanieves y su Madrastra no tienen prácticamente interacción) Asimismo y siguiendo al prestigioso psicólogo infantil Bruno Bettelheim, se desvanece toda la carga simbólica del sueño (consecución de un estadio superior en el desarrollo personal) y el simbolismo de los enanitos (sobretodo con su personalización -que por cierto no era la primera vez que se daba-, idónea para la comercialización pero que despoja a los simpáticos caracteres de su cualidad preadulta). No olvidemos que las causas y el propio narcisismo de la Madrastra, amenazada por el crecimiento de la hijastra a medida que envejece, apenas es esbozado. Esta exposición del cuento aniquila practicamente los aspectos psicológicos implícitos del mismo así como también son silenciados sucesos tales como la ingestión de las supuestas vísceras de Blancanieves que lleva a término la Reina Madrastra (según creencias antiguas se suponía que comer los órganos internos permitía obtener las cualidades de lo comido) o el mismo detonante del despertar del sueño (en el cuento no existe beso principesco sino que un bache durante el transporte del ataúd en el que yace hacia el castillo del Príncipe hace a Blancanieves escupir el trozo de manzana atorada en su garganta).



Más allá de los planteamientos trasnochados del filme que dejan a la mujer en el lugar de mera limpiadora y cocinera de la casa y más allá de los aspectos interpretativos antes reseñados desde el punto de vista psicológico que podrían ser salvados si la consideramos una revisión del relato propia de la época en la que se hizo, esta producción de Walt Disney es intachable desde el punto de vista técnico y creativo y resulta entretenida, convirtiéndose en una obra indispensable para cualquier cinéfilo que se precie pues fue piedra angular en el desarrollo del cine de animación.

Como curiosidad cabe recordar que no fue la primera ocasión en la que el Séptimo Arte se acercó a este cuento del medievo pues ya se rodó un filme silente y un corto animado con la "starlette" Betty Boop de protagonista.

25/5/08

El Cristal Oscuro



The Dark Crystal, Jim Henson/Frank Oz, 1982, EEUU, Marionetas

Hace 1000 años los Urskeks vivían en un mundo feliz...hasta que El Cristal Oscuro se rompió y con él todo el orden establecido. Los Urskeks se dividieron en Los Místicos, apacibles, entregados a la meditación, y los Skeksis, malvados que gobiernan el Mundo desde su castillo. Pero existe una Profecía que dice que un Gelfling reunirá todos los pedazos del Cristal el día en que los Tres Soles sean uno, reestableciendóse la paz y la armonía de nuevo. Por ello, los Skeksis se encargaron de exterminar a esta raza, excepto a uno, el cual es criado por Los Místicos y se convertirá en el protagonista de esta historia para niños y adultos del gran Jim Henson, creador de, entre otros, Los Teleñecos y Barrio Sésamo.

Es la primera película "real" en la que no aparece ningún ser humano en pantalla, todos los personajes son marionetas manejadas por Henson y su equipo. Pese a que se emplearon casi cinco años en construir todo el universo que se muestra tuvo una acogida tibia por parte del público, no olvidemos que compitió con E. T.  El Extraterrestre y también puede que -quizás- por su tono oscuro, tétrico no acabó de ser una película para niños, es más que posible que, incluso, a más de uno los monstruos y algunos personajes provoquen algún miedo. La historia tampoco ayuda en este sentido y, bueno, los adultos puede que tampoco estuvieran preparados aún para ver una pelicula de marionetas dirigida a ellos. Aún así, en algunos lugares como Japón y Francia sí tuvo éxito. Por su parte, la crítica la recibió como un film carente de interés y "Tolkiano" y ello pese a conseguir varios galardones técnicos, tanto en certámenes (Gran Premio del Festival de Films de Ciencia-Ficción de Avoriaz) como otorgados por prestigiosas organizaciones (el Saturn para films de Ciencia-Ficción,Terror y Fantasía).

Sin ser una gran película se deja ver y se ha convertido en obra de culto. Es un buen ejemplo de la capacidad creativa de su alma máter en una vertiente más adulta. Preparémonos para la secuela que se anuncia para el 2009: El Poder del Cristal Oscuro, que con todos los avances tecnológicos (ya se ha confirmado que utilizará efectos con ordenador) y la colaboración de Brian Froud, co-diseñador de la primera parte, y de David Odell, co-guionista con Henson de la misma, promete mezclar innovación y fidelidad a su original a partes iguales. Veremos.

En resumen, El Cristal Oscuro es un buen espectáculo visual, original e innovador en el campo de las marionetas aunque con una historia inconsistente que le pasa factura. Aún así, es recomendable acercarse a ella y pasar un buen rato, especialmente en compañía de la prole propia o ajena.