18/4/10

Una Noche En La Ópera



A Night at The OperaSam Wood, EEUU, 1935, Groucho MarxChico MarxHarpo Marx.

Considerada por muchos la mejor película de los Marx Una Noche En La Ópera es un punto de inflexión en la carrera cinematográfica de estos artistas: bajo la supervisión directa de Irving Thalberg la anarquía "marxiana" se enmarca en una historia convencional que la sujeta y la hace más agradable para el gran publico pero perdiendo en el proceso algo de la causticidad característica de la "troupe". El resultado fue un enorme éxito de taquilla y la consiguiente repetición de la fórmula a lo largo de la carrera posterior del trío aunque con resultados muy distantes a los de ésta obra.

La primera película de los hermanos para la MGM (cuenta la leyenda que Thalberg y Chico se conocieron en una partida de bridge y el productor lo convenció para que rodaran bajo su supervisión) y primera sin Zeppo es un producto consistente que visionado hoy mantiene frescura y contiene grandes momentos, no sólo de la filmografía del clan familiar sino del Séptimo Arte en general: las escenas clásicas del camarote y del contrato, las recordadas de los aviadores y el juego de camas; amén de unos fantásticos diálogos entre Groucho y Chico, entre (o debería decirse de) Groucho y su némesis (la extraordinaria y estirada Margaret Dumont) y de Groucho con cualquiera.

El consistente guión, elaborado por varios guionistas -hasta el mítico Buster Keaton llegó a intervenir en la gestación de gags para Harpo- y firmado por George S. Kaufman y Morrie Ryskind, antiguos colaboradores de los Marx en Los 4 Cocos y El Conflicto De Los Marx, permite con los oportunos retoques impuestos por Thalberg tras las representaciones teatrales que sobre el texto realizaron los intérpretes en varias ciudades y que aprovecharon como test comprobatorio del nivel de aceptación del publico, la plena integración de los números musicales tan propios de la productora y tan característicos (y anticlimáticos) de Chico y Harpo. En ésta ocasión no solo están excusados en la fiesta que se celebra a bordo del barco sino que muestran las fantásticas dotes de Harpo como payaso. Por una parte la obra gana en consistencia, por otra se muestra menos irreverente si la comparamos con sus films del período Paramount terminado dos años antes con un sonoro fracaso con Sopa De Ganso, para otros muchos su mejor filme y que deviene en sátira disparatada de comicidad más directa que esta cinta que nos ocupa.

De todos modos el surrealismo y la anarquía "marxianos" están aquí muy presentes y no por contar con un guión más convencional se deja de lado su habitual mínimo respeto a las convenciones sociales, su irreverencia ante la Autoridad y su burla de las clases acomodadas (en este sentido la ópera -no el arte sino el entorno que la envuelve- es una excusa para producir sus particulares diatribas contra las clases altas). Todos ellos elementos que demanda el espectador de la Depresión y que explican posiblemente el éxito del filme en la época de su estreno. A ello debemos añadir el movimiento que Irving Thalberg pergueñó poniendo en el centro de la diana al publico femenino y que consistió en hacer a los hermanos más simpáticos por la ayuda que prestan en la subtrama romántica a los enamorados.

Definitivamente la idea del mítico productor de integrar el humor "anti-establishment" de los Marx en una historia tradicional resultó comercial y artísticamente, dotando a Una Noche En La Ópera de una sensación de consistencia de la que los filmes rodados por los hermanos para la Paramount carecían y además consigue elaborar una subtrama de amor que consigue que los Marx ganen en simpatía (por sus intentos de unir a la pareja, por la paliza que sufre del ruin Lassparri Harpo) y que sirve para insertar números musicales tan en boga en aquellos años; también el eficaz argumento presenta unos personajes secundarios más elaborados que en las anteriores películas de los Marx. Como resumen se puede decir que el mayor presupuesto puesto a su disposición y prestar mayor enfásis en el diseño de producción a instancias de Thalberg supuso para los Marx la consecución del estrellato comercial perdiendo para muchos algo de mordacidad en ello.

Una Noche En La Ópera, mezcla de comedia física y comedia verbal, sigue vigente en nuestros días y a pesar de su alargado final, que quizás es la parte menos divertida del metraje (y que para mí resulta anticlimático), consigue arrancar gran cantidad de risas y nos hace pasar un momento entretenido, resultando fresca y rápida y no hay que olvidar que el obligado interludio musical para mostrar las habilidades (innegables) de Chico y Harpo en sus intrumentos respectivos es de los mejor engarzados que yo recuerde en el hilo argumental, consiguiendo ser hasta entretenido.



10/4/10

Labios Ardientes



The Hot SpotDennis Hopper, 1990, EEUU, Don JohnsonVirginia MadsenJennifer Connelly.

Proyecto personal del polifacético Dennis Hopper, esta adaptación de una novela de Charles Williams, co-autor del guión que el director encontró años más tarde y escritor adaptado en varias ocasiones a la gran pantalla, es una excelente revisión del cine negro clásico lastrada por su excesivo metraje y su ritmo en ocasiones demasiado lento, defectos que la dejan cómo una propuesta interesante (o muy interesante) o como obra menor a descubrir, una de esas pequeñas joyas que se encuentran de vez en cuando.

Todo un ejercicio de estilo sujeto a los cánones clásicos del género (sin duda la simpatía del director por este tipo de cine es evidente) que es capaz de exteriorizar la atmósfera opresiva que sufre internamente el personaje de Harry Madox a través de una estupenda fotografía de Uli Steiger (haciendo el calor palpable) y una impresionante banda sonora compuesta por Jack Nitzsche y en la que participan Miles DavisTaj Mahal y John Lee Hooker (nada más y nada menos), The Hot Spot presenta a un héroe "noir" prototípico: un tipo duro, bien plantado, fumador, con un desconocido u oscuro pasado del que nunca se habla, que llega a un remoto pueblo del Sur profundo de los EEUU encontrándose a dos mujeres antagónicas: la angelical Gloria y la lasciva Dolly...el Bien y el Mal. Precisamente, el destino de Harry Madox como en el buen cine negro parece dominado por fuerzas que lo superan y de cuya influencia no puede sustraerse; a pesar de sus sueños encarnados en su relación con Gloria, su naturaleza le impulsa hacía Dolly Harshaw, una "femme fatale" con todas las de la ley.

El ritmo lento del filme actúa como elemento positivo y negativo en el mismo ya que, por una parte, retrata el hastío de la vida en el pueblo en el que no pasa nada (la llegada de un forastero es observada con prismáticos a través de las ventanas, un incendio convoca a la mitad de la población) pero, por la otra, el largo metraje (más de dos horas) puede resultar cansino. Una virtud innegable es la utilización de la luz y los colores para describir los personajes y el ambiente caluroso que impregna la historia (calor meteorológico y sexual). Mientras Gloria viste de blanco y la luz domina sus escenas, a Dolly la vemos generalmente con luz oscura y vestida de rojo...el retrato de los dos personajes femeninos en torno a los que gira la vida de Madox es sumamente interesante y es pieza fundamental en el filme: la contraposición entre los sueños o deseos de Harry de llevar una vida normalizada (la espiritual Gloria) y los deseos carnales que supone Dolly y que lo llevan a reconocer sus instintos y su naturaleza, es el eje central de la película; la lucha entre lo que uno es y lo que uno quiere ser...por eso el final sin castigo tan alejado de los parámetros del cine homenajeado/revisado.

Sin duda que Hopper consigue captar la sensibilidad del cine noir en esta cinta con cierto aroma a David Lynch y sabe crear un ambiente en el que la apariencia engaña, puesto que la aburrida vida en el pueblo enmascara una historia de adulterio, chantaje, robo y asesinato que subyace y se intuye latente antes de su explosión, además de mostrar la ambigüedad de todas las cosas a través de los dos personajes femeninos. Es curioso a éste respecto constatar como Gloria emplea las mismas armas -cruce de piernas- que Dolly para atraer a Harry.

Nuevo cine negro con sabor clásico en el que se revisa la figura típica de la "femme fatale" que aquí queda sin castigo y que en ésta ocasión no es la causa por la que el héroe mata (ella es bastante fuerte como para hacerlo por sí misma, siendo un personaje femenino activo) sino que, curiosamente, es la virginal Gloria quien indirectamente origina el homicidio...se observa como The Hot Spot es una revisión notoria de los cánones clásicos y es por ello mismo que el filme será apreciado por aficionados al cine clásico, pasando sin pena ni gloria para aquellos que se sientan atraídos por otro tipo de cine (quizás por este motivo la película recibió críticas dispares en su estreno y fue un fracaso comercial notable).

29/3/10

Rebelión A Bordo



Mutiny on The BountyFrank Lloyd, 1935, EEUU, Clark GableCharles LaughtonFranchot Tone.

Cine clásico de Hollywood con sus virtudes y defectos para bien o para mal ésta entretenida superproducción de aventuras de la Metro obtuvo un espectacular triunfo en las taquillas y recibió buenas críticas, consolidando al estudio como la productora de grandes fastos que supo darle al espectador de la época su tan necesitada dosis de escapismo (la Gran Depresión seguía coleando en los EEUU) y, por otra parte, le permitió obtener unos réditos económicos elevados al mismo tiempo. Puro espectáculo que reúne escapismo y beneficio económico a través de un alto coste de producción pero con gran recaudación en taquilla (la película costó cerca de 2 millones de dólares y recaudó más del doble aquél año), sin duda la filosofía de Irving Thalberg (productor en la sombra del filme) llevada hasta sus últimas consecuencias. La carrera comercial del filme se vio coronada con el Oscar a La Mejor Película y unas cuantas nominaciones, entre ellas las de Actor a sus tres intérpretes principales, única ocasión hasta la fecha en que se ha producido ésta situación en la historia. En la edición siguiente y para evitar la división del voto entre actores de un mismo filme se creó el galardón que premia al Mejor Actor de Reparto.

La más cara producción de la MGM hasta aquél instante adapta los dos primeros volúmenes de la trilogía que sobre el famoso motín acaecido a finales del siglo XVIII escribieron Charles Nordhoff y James Norman en 1932, novelas que ficcionalizan el suceso real, por ello el filme es una exageración dramática. Dramatización de los hechos que sirve para crear un antagonismo exacerbado entre el Capitán Bligh, un ser cruel y tiránico obsesionado con el deber, y su Primer Oficial Fletcher Christian, un tipo ecuánime que también está sujeto a la jerarquía castrense de la Marina Británica y cumple con sus deberes de manera ejemplar hasta el incidente que colma el vaso de su paciencia. Este enfrentamiento moral entre los dos personajes está excepcionalmente bien retratado en la primera parte de la película con una atmósfera de tensión entre ambos in crescendo y un sentido del suspense excelente, mérito incontestable del filme ya que por su propio título sabemos que la rebelión va a estallar en cualquier momento y virtud que hace que nos mantengamos atentos al desarrollo del conflicto. Sin duda la eficacísima dirección de Lloyd (director especializado en el género) y sobre todo la encumbrada interpretación de Laughton (que consigue uno de los villanos más recordados de la historia del cine) son dos aspectos fundamentales para cimentar una muy buena primera parte de la película.

La visión romántica de los hechos nos viene en la segunda parte en la que la Bounty llega a Tahití. Es evidente que la fidelidad a los hechos históricos aquí es lejana, es poco creíble que los marineros desembarquen y mantengan una relación tan bucólica con los nativos y nativas de la isla, pero en fin, es cine clásico y el romance tiene que llegar. Además, la experiencia real de la Isla Pitcairn, lugar en el que se refugiaron los amotinados con unas cuantas mujeres nativas y algún nativo llevados a la fuerza, no parece corroborar el ambiente idílico mostrado en la película, sólo cabe recordar que los que llegaron a Pitcairn acabaron matándose unos a otros. Aún así, ésta parte del film consigue crear un contraste entre el tenso y opresivo ambiente que se vive en el buque y el plácido y lúdico que se disfruta en la isla, contraste entre la vida en alta mar y la libertad terrestre que parece ser en la verdadera historia del motín tuvo algo que ver con el desarrollo de los acontecimientos. Quede como apunte destacable la referencia involuntaria a la bisexualidad del personaje interpretado por un correctísimo Gable, que se consolida como el auténtico Rey del Hollywood de aquellos años (un homófobo recalcitrante,  por cierto) y el de Franchot Tone.


En cuanto a la parte final del filme, la más valorada por muchos, a mí me parece precipitada aunque cuenta con uno de los momentos álgidos del relato, no ya la rebelión en si, es decir cuando el drama se desencadena, sino la épica travesía que lleva a buen puerto el Capitán Bligh, abandonado en una chalupa en ninguna parte del océano con los hombres que le han permanecido fieles, en ésta situación se muestra un personaje obstinado y consecuente con sus valores, los cuales sigue hasta las últimas consecuencias, además de ensalzar su mérito cómo marinero (virtud que según parece es verídica). Rompo una lanza por la primera parte en la que el sentido del ritmo a través del montaje (cuando la fragata zarpa de Inglaterra, por ejemplo) y la recreación en la descripción de los actos cometidos por el Capitán Bligh, lejos de ser redundante, nos sirve para retratar el tenso ambiente, crear el antagonismo necesario para comprender la evolución de Christian y para conseguir algo que sólo el cine clásico puede y sabe conseguir: la identificación con los personajes.

Producción que combina acción, suspense y entornos exóticos, es decir, género de aventuras en estado puro: personajes que se mueven por su sentido del honor, localizaciones reales (el equipo marchó a Tahití para rodar), sentido del ritmo y tema universal e intemporal (la revolución o rebelión) aderezados todos estos elementos con una fidelísima reconstrucción histórica no de los hechos relatados sino del contexto físico: el barco es exactamente igual que el verdadero, los uniformes son réplicas miméticas de los de la época en que sucede el relato, hasta Gable se tuvo que afeitar el bigote porque los marineros de la Armada Británica del siglo XVIII lo tenían prohibido (a pesar de ello el magnetismo de este actor no deja de refulgir). Y no olvidemos el paralelismo que los espectadores de los años 30 podían hacer entre ellos (los marineros) y la economía (el Capitán Bligh).

Para casi todo el mundo ésta es la mejor versión realizada sobre los libros de Nordhoff y Norman (la de 1962 con Marlon Brando y Trevor Howard como Christian y Bligh, respectivamente, y la de 1984, Mel Gibson y Anthony Hopkins en los papeles principales, son las otras más conocidas) pero no es la primera que adapta las novelas: un filme australiano rodado un par de años antes y protagonizado por Errol Flynn (!!) ya lo había hecho y aún con anterioridad el cine silente se acercó a esta historia que no a la dramatización de los autores mencionados. Sin duda, la que nos ocupa es una película fresca y amena que entretiene a pesar de sus altibajos y sus dos horas largas de metraje, en éste caso las virtudes del cine clásico prevalecen sobre sus defectos.

17/3/10

La Comedia De Los Terrores



The Comedy of TerrorsJacques Tourneur, EEUU, 1964, Vincent PricePeter LorreBoris Karloff.

Estupendo homenaje-parodia del cine de terror protagonizado por un elenco impresionante de iconos del género y dirigido por otro ilustre e importante director en la que sería su penúltima obra, La Comedia de los Terrores desde su exageración burlesca se erige en todo un espectáculo de diversión auspiciado por Samuel Z. Arkoff uno de los"capos" fundadores de la productora especializada en filmes de bajo presupuesto American International Pictures.

Precisamente, muchos de los elementos que se constituyeron en marca de fábrica de esta compañía y muy especialmente en lo que respecta al ciclo de Corman-Poe, están presentes en La Comedia de los Terrores: uso del color, nieblas o ataúdes entre otros. No en vano, Arkoff se rodeó de un equipo fijo de colaboradores que supieron dotar a sus producciones de un inconfundible estilo que la coronan como una de las productoras más interesantes de la historia. La AIP llegó a ser considerada como la Hammer americana y concibió grandes éxitos de Serie B con unas temáticas originales (cine juvenil -de bandas, de "surfers"-, cine de horror o "Sci-Fi" con el mencionado Roger Corman a la cabeza y/o la distribución de cine fantástico japonés en territorio USA).

Entre las múltiples cualidades de esta obra menor destacan las extraordinarias interpretaciones (el gran Vincent Price nos deleita con una afectada e histriónica actuación que encaja de manera magnífica con el tono del filme y con su propio personaje: un tipo al que el sarcasmo le rezuma por todos los poros, avaro y egoísta donde los haya), la combinación exquisita de puesta en escena (la película tiene un aroma teatral evidente) con movimientos de cámara elegantes y uso del zoom tan en boga en la época y de la cámara rápida para acrecentar el efecto cómico de algunas situaciones, los acertados decorados de aire expresionista con reminiscencias a clásicos del género (Nosferatu), la banda sonora de Les Baxter perfectamente integrada como elemento festivo en el conjunto de la película que consigue realzar su cariz lúdico-burlesco, un postrero auto-homenaje del director con los títulos finales siguiendo a la estrella felina del celuloide Orangey (quien cuenta en su haber con una importante filmografía entre la que destaca El Increíble Hombre Menguante), los mismos títulos de crédito, el divertido guión del gran Richard Matheson (autor de la novela de Ciencia-Ficción Soy Leyenda y de los guiones de El Diablo sobre Ruedas o la citada El Increíble Hombre Menguante, entre otras), el característico uso del color tan propio de la American International Pictures, la expresiva fotografía de Floyd Crosby (colaborador de Murnau en Tabú) ...en fin, un sinnúmero de factores hacen de este film una joya a descubrir o a revisitar según el caso.

El exagerado tono buscado con tanto acierto desde el guión hasta la dirección pasando por las interpretaciones y la música, nos permite situar el filme como parodia o farsa, logro antagonista a la temática de la obra en la que la muerte y el asesinato son eje central de la acción, hecho difícil de conseguir y que todo el equipo pretende y alcanza resultando otro elemento que distingue y eleva a la película como producto altamente recomendable sin olvidar que la pléyade de actores del género homenajeado que se dan cita es impagable...sin duda los amantes del horror disfrutarán de esta magnífica película aunque se trate de una comedia.



Las imágenes y el vídeo se han encontrado en la Red tras búsqueda con Google y su utilizan únicamente con fines de ilustración. Los derechos están reservados por sus creadores.

11/3/10

El Capitán Blood



Captain BloodMichael Curtiz, 1935, EEUU, Errol FlynnOlivia De HavillandLionel Atwill.

Quintaesencia del género de aventuras la producción que la Warner lanzó cómo respuesta a Rebelión a Bordo de la rival MGM supuso el inicio del éxito del subgénero de capa y espada y catapultó hacia el estrellato a su actor principal, Errol Flynn, un neófito de origen australiano que con su primer papel principal ya definiría su iconografía de manera definitiva cara al público, una imagen que se encargaría de adornar él mismo con la manera de conducirse en su vida privada. Además, la película es la primera en la que el actor y  -la también casi novata- Olivia De Havilland comparten rol principal (hasta ocho veces llegaron a ser pareja protagonista) y la primera de la docena en la que el realizador Michael Curtiz y Flynn trabajaron juntos (a modo de curiosidad cabe decir que los dos se llegaron a casar con la misma mujer, la actriz Lili Damita).

El eficaz artesano Michael Curtiz firma un entretenido aunque largo producto, que incluye luchas a muerte con espada, abordajes, bombardeos a ciudades y una subtrama romántica, y que se erige en un auténtico espectáculo escapista en una época en la que la Gran Depresión aún estaba muy presente para los norteamericanos, y todo ello utilizando material de películas mudas e incluso maquetas para abaratar costes. Quizás el paso del tiempo haya afectado a algunos elementos, como los personajes secundarios, o el resultado sea un tanto irregular por su duración (para el que suscribe los films de éste género suelen tender a hacerse un pelín largos) pero El Capitán Blood aún sin ser, ni mucho menos, la primera película de aventuras (sin ir más lejos es una versión de la homónima producción muda de 1924) puso las bases para todo un género que ha conseguido (y consigue) entretener a muchos espectadores y ello es por algún motivo o un compendio de ellos. La discreta pero eficaz dirección de Curtiz, la utilización ejemplar de pocos escenarios, la reconocida banda sonora de Erich Wolfgang Korngold (quien aquí compuso su primera partitura original para la gran pantalla), la fotografía clara y limpia, el código de honor desplegado por el personaje principal y/o la química entre y de la pareja protagonista.

Mención aparte merece Errol Flynn, intérprete que con su presencia domina la película y se consagra cómo digno heredero de Douglas Fairbanks. Sin duda la arriesgada decisión del productor Jack Warner de otorgarle a Flynn el papel protagonista fue de las más acertadas de la historia del cine, hasta tal punto que la película se recuerda cómo film de estrellas cuando en realidad tanto Errol cómo Olivia De Havilland eran desconocidos por aquellas fechas. Una elección sustentada en la búsqueda de rendimiento económico ya que con actores desconocidos se ahorraba en sueldos y propiciada, por otra parte, por la negativa de Robert Donat a encarnar al personaje que finalmente recayó en Flynn.


En unos tiempos como los actuales plenos de "remakes" la Warner ha anunciado para el 2011 una nueva versión de El Capitán Blood, veremos si sabe capturar el espíritu de aventura cómo ésta que nos ocupa o se queda cómo mero juego de artificio.

24/10/09

La Cena De Los Acusados



The Thin ManW.S.Van Dyke, 1934, EEUU, William PowellMyrna LoyMaureen O'Sullivan.

Adaptación de la ultima novela de Dashiell Hammett esta producción de bajo presupuesto de la Metro rodada en dos semanas  tuvo un enorme éxito comercial e inauguró la saga de películas que, protagonizadas por el matrimonio formado por el detective Nick Charles y la rica heredera Nora, sin olvidar a su fiel perro Asta, se alargó hasta fines de los años cuarenta, contabilizándose hasta la media docena de entregas. Además, supuso la segunda colaboración entre Powell y Loy, una de las parejas cinematográficas más populares de todos los tiempos y que coincidieron en, nada más y nada menos, catorce películas. La indudable química entre la pareja (él una de las estrellas más elegantes de la época, retirado en la década de los cincuenta y que desarrolla una exquisita expresión corporal en esta película, ella con una larga trayectoria en el cine silente y aquí en el papel que la lanzó a la fama de manera definitiva) es el punto fuerte del film.

Con un argumento complicado de seguir y quizás poco desarrollado y una economía ejemplarizada en los escasos decorados, simples pero elegantes y concisos -no en vano son los actores el eje central sobre el que pivota la obra-, La Cena De Los Acusados es una comedia romántica con dosis de misterio superando los elementos cómicos a los del cine negro, película animada y fluida, encantadora y fresca en la que la sofisticada pareja protagonista desarrolla un constante flirteo entre trago y trago.

Nominada a cuatro Oscar (Película, Director, Actor y Guión) aunque no ganó ninguno (era el año de Sucedió Una Noche), homenajeada por Woody Allen en Misterioso Asesinato en Manhattan y origen de la famosa serie televisiva Mc Millan y Esposa, sin olvidar la aparición de Los Charles en Un Cadaver A Los PostresLa Cena De Los Acusados es un claro ejemplo del escapismo que demandaba el pueblo norteamericano en la época de La Gran Depresión al presentar a la alta sociedad como gente despreocupada que incluso se toma el asesinato como entretenimiento y es que el matrimonio Charles es una pareja urbana con glamour y un estilo de vida vital y un tanto frívolo...a destacar el uso y abuso del alcohol que hacen.

14/10/09

Sucedió Una Noche



It Happened One NightFrank Capra, 1934, EEUU, Clark GableClaudette ColbertWalter Connolly.

Clásica comedia americana que se convirtió en éxito comercial, consiguió los cinco Grandes Oscar (Película, Director, Actor y Actriz Principal y Guión, un hecho igualado tan sólo por Alguien Voló Sobre el Nido del Cuco (1975) y El Silencio de los Corderos (1991)), influenció en la creación del personaje de Bugs Bunny e incidió negativamente en la venta de camisetas interiores para hombres así como en el aumento del numero de viajes en autobús realizados por mujeres en los Estados Unidos.

Dirigida por Capra, director que probablemente carezca de la pulsión rítmica de Hawks o la acidez de Sturges pero que sabe retratar al norteamericano medio y su estilo de vida (ahí están las escenas en los cámpings o la del desayuno) y que deja de lado su cara más sentimental para otras ocasiones, Sucedió Una Noche presenta un buen elenco de personajes secundarios retratados con firmeza y funciona extraordinariamente bien gracias a la innegable química entre sus dos protagonistas: Gable, el Rey del Hollywood de los años 30 en el papel que lo catapultó a la fama y Claudette Colbert, otra gran estrella de la época. Su duelo interpretativo eleva esta comedia romántica con visos de road-movie y mensaje un tanto machista.

Pionera de las screwball comedy, subgénero que describe tensiones sociales, económicas y sexuales, la obra de Capra basada en una historia corta de Samuel Hopkins Adams aparecida en la revista Cosmopolitan (!) resulta fluida y entretenida y presenta momentos míticos en la historia del cine (el hallazgo de la metáfora de Las Murallas de Jericó o la manera en la que Ellie Andrews decide hacer auto-stop) y su éxito permitió a la Columbia subir al peldaño de las Tres Pequeñas Grandes y eso que el proyecto tuvo una gestación difícil que lo comprometió seriamente, pero ahí está el bueno de Capra para explicarlo mejor que nadie: