7/7/10

Una Partida de Campo



Une Partie de CampagneJean Renoir, 1936, Francia, Sylvia BatailleGeorges D'ArnouxJeanne Marken.

Cuadro de realismo poético tan personal y propio de Jean Renoir, realizador que ha influido en la génesis y el desarrollo de movimientos tan importantes dentro de la cinematografía europea como el Neorrealismo italiano y la Nueva Ola francesa además de inspirar y levantar admiración entre directores de enorme prestigio (Satyajit Ray, por ejemplo), Una Partida de Campo es un mediometraje inacabado que reúne la esencia del cine "renoiriano": las convenciones sociales se tambalean, la calidez que desprende el tratamiento de los personajes (personas), el río como elemento simbólico, la oda a la libertad y el uso técnico-narrativo del lenguaje cinematográfico.

Debido a las condiciones climatológicas adversas y al interés de Renoir por comenzar su siguiente film, el rodaje fue interrumpido y la película olvidada hasta que en 1946 el productor, Pierre Braunberger, decidió exhibirla con el añadido de dos intertítulos explicativos. A pesar de esto, en el filme se observan las constantes vitales de la obra de Renoir, como se ha indicado más arriba.

Prodigiosa fusión del contexto natural con la música y la historia contada, relato que avanza desde la amabilidad inicial hasta el conflicto moral más profundo, la película interpreta y recrea la corriente impresionista de una manera asombrosa (nos retrotrae a la obra del mismo padre del director, Pierre-Auguste Renoir y los fotogramas nos traen, incluso,  reminiscencias del Rococó con Fragonard y su Columpio) y sintetiza Pintura y Cine, amén de poner de relieve el papel primordial de la Naturaleza en la vida humana y de utilizar el medio cinematográfico de manera destacada: la cámara con sus movimientos y encuadres (vemos lo que observan los personajes desde dentro y desde fuera de la casa en determinado momento), el montaje (con todo su simbolismo de transcurso del tiempo y de conflicto tras el breve instante de encuentro pasional marcado por la Naturaleza con el canto del ruiseñor)...poesía, sin duda.

28/6/10

Las Aventuras de Jeremiah Johnson



Jeremiah JohnsonSydney Pollack, 1972, EEUU, Robert RedfordWill GeerStephan Gierasch.

El fructífero tándem Pollack-Redford consiguió un notable éxito en taquilla aderezado con buenas críticas con este atípico western ecologista en el que subyace una oda a la libertad individual y que destaca por su incomparable marco ya que los paisajes de Las Montañas Rocosas donde se empeñó en rodar el dúo son un entorno majestuoso.

Inspirándose en un personaje real, en la novela de Vardis Fisher (Mountain Man) y en la historia de Thorp y BunkerCrow KillerSydney Pollack firma una película circular en la que un hombre deberá luchar por su supervivencia en un medio cuyas leyes inexorables marcan el devenir de la vida de todos y cada uno de sus elementos: la Naturaleza. Es ésta la auténtica protagonista del film y la fuerza dominadora a la que todos deben respetar. La búsqueda de identidad personal que emprende el personaje cuando huye de la civilización que le llevará a su libertad debe ser encontrada en consonancia con la Naturaleza. Las peripecias, avatares, sucesos, acontecimientos, aventuras, etcétera, que el Hombre vive no cuentan en el conjunto del Universo en el que ni tan siquiera el tiempo humano convencionalmente acordado vale, dando muestras sino de la insignificancia del ser humano sí de la necesidad de respetar las leyes naturales y vivir en armonía con la Naturaleza.

Con algunos momentos de enorme belleza y de pleno sentimiento transcurren las dos primeras partes del film: la primera, narrada en tono semi-documental y centrada en el aprendizaje por la supervivencia y, la segunda, que pone el foco en las relaciones personales de la familia con la que se encuentra Johnson. Pero en la última parte la película decae al centrarse en una historia de venganza expuesta en el enfrentamiento con los indios Crow que parece cambiar el discurso y mostrar que la violencia es inherente al ser humano.

No obstante, Las Aventuras de Jeremiah Johnson es una película muy interesante ya no sólo por el paisaje natural en la que transcurre sino también por los apuntes sobre la colonización y el imperialismo que subyacen en ella además de por su carga ecológica; no hay que olvidar el contexto socio-político de Contracultura que se estaba viviendo por la época del rodaje de la cinta. La historia deja un final abierto (propuesto por Redford) y parece no terminar por la circularidad antes apuntada: Jeremiah primero se encuentra con el jefe Crow cuando está intentando pescar, posteriormente con el viejo trampero que ejerce de mentor, sigue su encuentro con una familia de colonos masacrada, encuentra a otro trampero y después se sigue el camino inverso tras el clímax lógico que supone la desviación de las "normas naturales o de la Montaña" al profanar el cementerio indio.

Propuesta digna de ver a pesar de algún manierismo técnico propio también de la época y de su irregular último tramo pero cuyo mensaje de respeto hacia otras culturas (en contraste con el dogmatismo del Reverendo que acompaña al ejército está la actitud de Jeremiah) y a la Naturaleza misma (además de su excelente belleza paisajística como buen western que se precie) merece ser tomado en consideración.

20/6/10

La Ley del Silencio



On The Waterfront,Elia Kazan,1954,EEUU,Marlon Brando,Lee J.Cobb,Eva Marie Saint.

Indudablemente es difícil substraerse a la polémica que supuso la declaración ante el Comité de Actividades Antiamericanas que efectuó Elia Kazan,su delación sin contemplaciones de la que nunca se arrepintió conllevó un daño irreparable para muchos y constituye uno de los episodios más ominosos dentro de la tristemente célebre Caza de Brujas instigada por Mc Carthy y de la historia del Cine.La controversia acompaña a esta obra puesto que puede ser entendida cómo la justificación a la conducta del director,comportamiento repudiado por parte de los integrantes de la comunidad cinematográfica,demostrándolo aún años más tarde en la ceremonia de los Oscar de 1999 en la que se le concedió un galardón honorífico a Kazan y la mitad de la platea se quedó en silencio en claro signo de desaprobación.

Independientemente de las connotaciones La Ley del Silencio es una película altamente recomendable por la conjunción de varios factores cinematográficos conjugados con maestría por el director:magníficas interpretaciones de actores inmersos en El Método del Actor´s Studio(semillero de intérpretes en cuya creación y desarrollo el propio Kazan tuvo algo que ver),excepcional fotografía de Boris Kaufman,rodaje en el puerto de Hoboken otorgando las localizaciones un tono semidocumental al film,exuberante-en ocasiones,demasiado- partitura musical de Leonard Bernstein(la única que compuso para una película no musical)y la exposición de temas universales y siempre candentes(redención,venganza,amor y traición,éste último aspecto recurrente en la filmografía de Kazan).

Enorme éxito de taquilla(recaudó 10 veces su presupuesto)la producción de Sam Spiegel arrasó en la ceremonia de los Oscar y cosechó muy buenas críticas y nos ofrece la posibilidad de disfrutar de una de las grandes interpretaciones de uno de los mitos del Séptimo Arte:Marlon Brando;en un papel que le viene cómo anillo al dedo hasta el punto de conseguir una simbiosis entre él y su personaje,el estibador Terry Malloy,tipo atrapado por su propia vida,el actor despliega un sentimiento de pena y desesperanza en cada uno de sus gestos y en el tono de su voz que eclipsan al resto del más que correcto reparto...soberbia actuación recompensada con su entrada definitiva en el Olimpo del Cine.

Mítica obra de Hollywood basada en la serie de artículos de Malcolm Johnson publicados en un rotativo neoyorkino entre 1947 y 1948 sobre la corrupción reinante en los muelles de New York y que le valieron a su autor la obtención de un Premio Pulitzer,escrita por el guionista Budd Schulberg(también testificó ante el Comité y dio nombres)pero cuya cabeza pensante y "alma máter" fue Elia Kazan,La Ley del Silencio tan sólo se resiente por la mayor presencia de la historia de amor en determinados momentos(imposición comercial)en detrimento de la exposición de la situación del muelle;contexto social de una -ímplicita- violencia psíquica extrema que explota física en un final que no acaba de responder a la expectativa generada aún consiguiendo una elevada tensión...dos aspectos que si somos capaces de separar la valía cinematográfica del film del campo político presentado más arriba(hecho que para muchos es complicado e incluso imposible)no desmerecen la consideración de importante película...valor artístico justificado en las interpretaciones o la excelente fotografía de este drama que trata temas importantes con tintes de cine negro y dosis de realismo social.

12/6/10

La Novia de Frankenstein



Bride of FrankensteinJames Whale, 1935, EEUU, Boris KarloffColin CliveErnest Thesiger.

Rodada cuatro años después de Frankenstein con el mismo equipo (con la excepción de Mae Clark, sustituida por Valerie Hobson), La Novia de Frankenstein es uno de los raros casos en los que la segunda parte supera al original, según opinión mayoritaria. Ejercicio personal de James Whale cuyas reticencias a hacerse cargo del proyecto quedaron salvadas al conseguir total control sobre el proceso creativo ya que Carl Laemmle Jr, el capo de la Universal, estaba de vacaciones y confiaba plenamente en el director, más aún, estaba empeñado en que este film lo dirigiera el británico e incluso le autorizó a filmar cualquier otra película que quisiera bajo la protección de la productora como contraprestación a dirigir ésta.

Iniciada con un original prólogo a modo de resumen de los sucesos acaecidos en la primera entrega y que permite avanzar a la historia desde el punto en el que había finalizado la misma, la continuación del relato nos muestra a un monstruo que habla (recuperando el detalle original de la novela de Mary W. Shelley pese a la opinión negativa al respecto del mismo Boris Karloff) en busca de una compañera/amiga que es incapaz de encontrar en la sociedad. De nuevo el rechazo como respuesta al miedo que genera lo diferente es la moneda con la que el pueblo le paga a la criatura, nuevamente el debate sobre la influencia de la sociedad en el origen del comportamiento del monstruo, otra vez el conflicto individuo-sociedad y el conflicto moral: vemos el mundo a través de los ojos de Frankenstein, representación del lado oscuro del ser humano. También en esta entrega asistimos a un momento de especial ternura en la relación que entabla Frankenstein con el eremita, a su vez una descripción bellísima de la soledad. Pero sin duda lo que hace característico al filme es la exageración artificial de detalles para crear un efecto perturbador, grotesco a veces; desde la fotografía de John Mescall (luces/sombras), los decorados de Charles D. Hall, el laboratorio de Kenneth Strickfaden, hasta los extraordinarios efectos especiales de John P.Fulton y David S. Horsely (inolvidable la escena con los homúnculos), sin olvidar el maquillaje de Jack Pierce...todo ello estructurado dentro de la planificación de Whale con sus encuadres imposibles y sus primeros planos barrocos, todo es una conjunción que otorga al filme un valor artístico innegable y lo convierte en una obra gótico-expresionista de extraña y poética sensibilidad.

Ni siquiera la reducción de metraje que lastra la continuidad y el conjunto de la historia puede hacernos dudar de la calidad del producto: ejercicio estético trufado con elementos de humor (un tanto desfasados en ocasiones en el personaje encarnado por Una O'Connor) que llega a ser puro humor negro -Pretorius cena con un ataúd como mesa en determinado momento- y que invita a la reflexión si consideramos la ingente literatura que ha provocado y las interpretaciones que en ella se han expuesto: la intolerancia expresada en la película ha sido considerada por algunos cómo crítica a la homofobia, también hay quien sostiene que la creación que persigue Pretorius de una raza es una crítica al nazismo, sin olvidar las referencias al cristianismo que sí parecen evidentes (el pan y el vino que comparten Frankenstein y el ermitaño, la "crucifixión" del monstruo, la melodía que tranquiliza a la fiera)...en fin, no sabemos si Whale llegó a plantearse estos temas hasta el punto de querer llevarlos a la gran pantalla así que cada espectador debe disfrutar cómo le plazca del film.

Lo expuesto anteriormente no es óbice para constatar que el impacto visual de la obra es supremo e innegable y cómo botón de muestra de ello podemos recordar la presentación del personaje de Pretorius: la conjunción del empleo de primeros planos físicos que recuerdan a Dreyer y su Pasión de Juana de Arco, de la iluminación, de los encuadres tan personales y de los efectos de sonido, en definitiva, de la utilización de las herramientas del medio para demostrar la presencia siniestra y amenazante que supone el científico encarnado por un genial Ernest Thesiger (introducción de personaje en la que se basaron Goscinny y Uderzo para El Adivino, una de las aventuras protagonizadas por Astérix). O la irrupción del personaje de la novia (Elsa Lanchester), uno de los personajes más magnéticos e inquietantes de la historia del cine con sus movimientos de pájaro-robot, su electrificado cabello y su vestimenta nupcial momificada, una irrupción convertida en escena imborrable de la memoria, una especie de carnavalada grotesca de alto contenido emocional cuando observamos la conducta que desprende hacia Frankenstein y los sentimientos tan humanos de éste. Pero sin duda se pueden escoger otros ejemplos de los múltiples que están presentes en la cinta.

La censura que padeció esta obra, incluso a nivel internacional, no impidió su éxito de público y de crítica: la consideración que muchos tienen de ella como la mejor película del género y las constantes revisitaciones al personaje constatan que estamos ante una película importante pese a la mencionada reducción de minutaje y el cambio de final. Sin duda la atmósfera creada por Whale es visualmente difícil de conseguir, toda una cima artística que se constata como puro deleite para los sentidos del aficionado al cine.




23/5/10

Historias De Filadelfia



The Philadelphia StoryGeorge Cukor, 1940, EEUU, Cary GrantKatharine HepburnJames Stewart.

Proyecto personal de Katharine Hepburn esta comedia romántica con toques de Screwball Comedy supuso el punto de inflexión en su propia carrera y la catapultó al Olimpo cinematográfico después de unos cuantos fracasos comerciales de la actriz hasta el punto de ser considerada como veneno para la taquilla. Historias De Filadelfia cosechó un rotundo éxito comercial que refrendó el que ya obtuviera en su representación teatral. No en vano, la obra de Philip Barry fue concebida para la Hepburn y ésta, lejos de desaprovechar la ocasión llevó a cabo un interesante y fructífero movimiento, tanto económico como artístico, al co-producirla (con la ayuda del multimillonario Howard Hughes) y quedarse con sus derechos, propiedad que le sirvió para negociar con la Metro su adaptación a la gran pantalla en posición ventajosa y que la llevó a tener voz y voto en la elección del director, guionista y compañeros de reparto.

La brillante adaptación de Donald Ogden Stewart (que le valió el Oscar) junto con las aportaciones de Joseph L. Mankiewicz trasladan el espíritu de la obra al cine y la película destila un fuerte aroma a teatro aunque el guión lejos de ser entretenido desaprovecha la posibilidad de situaciones potencialmente cómicas y la presencia de personajes secundarios que podrían haber dado mucho más juego (desde el tío hasta la madre) salvándose algún momento puntual y algún diálogo...lejos,muy lejos de, por ejemplo, La Fiera De Mi Niña. Si por algo debe ser recordada (y vista) esta película es por las sensacionales interpretaciones que hacen de los personajes principales Grant (¡qué daño le hace el doblaje!), Hepburn y Stewart (que también ganó el Oscar)...quizás tanto brillo de los tres eclipse el resto de los méritos que muchos críticos y aficionados constatan en el film que a mí me resulta llevadero, sin más. Por no hablar de la resolución ultra-conservadora de los distintos aspectos que se presentan a lo largo de la película como son la estratificación social y el papel de la mujer en la sociedad.

En definitiva, la Hepburn consiguió lo que se propuso -relanzar su carrera artística- gracias a un personaje en el que se mezcla parte de su propia personalidad ya que, por un lado, la actriz fue una mujer luchadora y reivindicativa dispuesta a decidir su destino, como demuestra la gestación de esta producción en un mundo masculino, y a que, sobre todo y por el otro, parecía responder a la percepción que de ella tenía el gran público que la consideraba arrogante y caprichosa.

De verdad que para disfrutar de la excelente interpretación es muy recomendable la versión original (en especial Cary Grant nos lo agradecerá "ad eternum").

16/5/10

Los 39 Escalones



The 39 StepsAlfred Hitchcock, 1935, GB, Robert DonatMadeleine CarrollGodfrey Tearle.

La película que lanzó a Hitchcock al estrellato internacional, quizás la más recordada de su etapa inicial inglesa, presenta elementos característicos de su filmografía que irá puliendo y desarrollando a lo largo de los años: el tema del inocente injustamente acusado o sospechoso de un crimen que no ha cometido -un tipo común que se ve inmerso en situaciones que escapan a su control y a las que habrá de hacer frente-, la posibilidad de que el mal se esconda bajo una apariencia normal (preferentemente en las clases altas o acomodadas), el tono ligero e incluso distante para narrar acontecimientos en los que la vida de los personajes está en juego (forma de presentar los hechos que el propio director denominó understatement), la presencia de una rubia fría (Madeleine Carroll quien colaboró en la siguiente película de "Hitch", Agente Secreto) y por supuesto el Mc Guffin de rigor, es decir, aquello que hace que los personajes se muevan dada la importancia que tiene para ellos, hasta su propia vida depende de estos planos o secretos, pero que para el espectador es secundario al interesarnos más las peripecias y aventuras por las que los personajes pasan. Todos estos elementos, junto con un virtuosismo técnico apabullante y sin olvidar la capacidad de conseguir emocionar al espectador, hacen de Hitchcock uno de los directores más reconocidos, admirados y plagiados de todos los tiempos.

Para muchos esta entretenida cinta de espías con las notas de romance y humor tan típicas del director inglés es la primera obra redonda del mismo: la rápida sucesión de situaciones por las que pasa el personaje central de la historia consigue un ritmo frenético en el que el espectador se ve forzado a pasar por alto circunstancias totalmente inverosímiles, algo que a Hitchcock le importaba más bien poco, pues lo que pretendía conseguir era llegar al espectador y mantener la acción de y en la historia, no su plausabilidad; a este respecto sigo sin explicarme cómo es posible que los tipos que asesinan a la espía que Hannay cobija en su casa con un cuchillo en la espalda, no lo ataquen a él: ¿es posible que entren en el apartamento, liquiden a Annabella, salgan de la casa y esperen al bueno de Hannay montando guardia en la puerta sin siquiera despertarlo para cerciorarse de la información que pudiera saber? A este ritmo alto que sacrifica la verosimilitud en aras de del suspense y la agilidad narrativa se unen, por una parte, la identificación del espectador con el personaje interpretado por Robert Donat (galán de maneras suaves y elegantes que aún pudo llegar a más de no haber padecido un asma crónico que lastró su carrera de manera importante) al ser presentado como un hombre corriente inmerso en una situación en contra de su voluntad propiciada por unas circunstancias que le sobrepasan y, por otra, con un uso de la técnica cinematográfica brillante respecto a la composición (podemos ver uno de los característicos "planos vacíos" de "Hitch"  en determinado momento pero también el asfixiante pasillo del tren y la sensación de persecución que sufre el personaje con los policías que miran al objetivo de la cámara en la misma estación) y al empleo de la cámara (por ejemplo, el punto de vista subjetivo en la escena con el periódico y los dos parlanchines pasajeros).

En definitiva, estamos ante un "proto-hitch" sumamente entretenido y ágil que se inserta en la tradición de films de espías del cine británico a la que Hitchcock dona su visión y planteamiento particulares, dimensiones que consiguió perfeccionar a lo largo de su extensa y prolífica carrera, no en vano Los 39 Escalones nos recuerda a una de sus obras maestras, Con La Muerte En Los Talones, rodada casi un cuarto de siglo más tarde. Tal fue el éxito comercial y de crítica de esta adaptación libre de la novela homónima de John Buchan -escritor admirado por el director- que se han rodado tres versiones más (la última recientemente para la TV inglesa).

Los 39 Escalones es una obra menor en la trayectoria de Hitchcock pero de visión recomendable y casi imprescindible para comprender la idiosincrasia de este importante autor y observar la evolución de su cinematografía.

8/5/10

Al Rojo Vivo



White HeatRaoul Walsh, 1949, EEUU, James CagneyEdmond O'Brien,Virginia Mayo.

El retorno de James Cagney a la piel de un gángster, tipo de papel que lo catapultó a la fama a principios de loa años 30, supuso su más brillante interpretación para muchos. Su construcción de "Cody" Jarrett, un psicópata brutal afectado por una suerte de complejo edípico, ha pasado con todo merecimiento a los anales del Cine.

Desde luego que la interpretación de Cagney es el hecho diferencial del filme que nos ocupa pero éste tiene otras virtudes que lo convierten en muy recomendable: desde la fotografía de Sidney Hickox hasta la curiosa y brillante demostración de las tecnologías empleadas por los agentes gubernamentales que le otorga a la película un cariz semi-documental. Sin olvidar la fiera dirección de Raoul Walsh, uno de esos directores todoterreno que imprimían su sello personal a ( prácticamente) todo lo que rodaban. El estilo directo, enérgico y económico de este realizador nos dejó reconocidas obras, en especial en los géneros de acción y aventuras, y una prolífica filmografía que se extiende desde el cine mudo (participó como actor encarnando a John Wilkes Booth en la seminal El Nacimiento De Una Nación, en la que también asistió a Griffith, dirigió la entretenidísima primera versión de El Ladrón De Bagdad) hasta mediados de los años 60.

Esta violenta producción de la Warner que nos retrotrae a principios de la década de 1930 difiere de las primeras películas de gangsters realizadas por este estudio en el enfoque que nos propone sobre el origen de la delincuencia: si bien en El Enemigo Público, por ejemplo, los factores sociales parecen incidir mayoritariamente en el personaje de Tom Powers, en Al Rojo Vivo la principal causa del comportamiento del personaje central interpretado por Cagney es la herencia o carga genética, es decir, el factor biológico (con los antecedentes de demencia en su familia). En cualquier caso, nos encontramos ante una obra interesante que revisita a los gangsters con multitud de elementos "noir" (fotografía, "femme fatale") y que alumbra una de las más extrañas relaciones madre-hijo que se han mostrado en la gran pantalla, además de presentarnos uno de los personajes más emblemáticos de la historia del cine: "Cody" Jarrett, megalómano violento y cruel (es capaz de seguir devorando un muslo de pollo mientras tirotea a un hombre en una escena copiada en varias películas), autoritario, temible y brutal pero, al mismo tiempo, débil (con una enorme dependencia de "Ma" Jarrett demostrada en la sinrazón que domina sus actos y la explosión de violencia que dirige los mismos cuando se entera del asesinato de su idolatrada madre) y humano (dada su complejidad psicológica). Un personaje que domina el filme sobre el del honesto policía, el de la mujer fatal (que en esta ocasión no influye sobre personajes "inocentes", más bien sobre los mismos gangsters) y/o sobre el del lugarteniente ambicioso de la banda. La presentación de la violencia que conlleva alguien como "Cody" es ruda y real en sintonía con el estilo directo, duro y conciso de Walsh y la composición que hace Cagney está llena de pura fuerza y feroz energía, así que no es de extrañar el climático final en la planta química con la famosa explosión. Una conclusión extraordinaria de vigor narrativo enorme que corona con lógica el perfil psicológico de Jarrett retratado durante el transcurso del filme como un ser inestable y volátil.

En definitiva, Al Rojo Vivo es una buena muestra de cine "noir" o muy cercano a él, con unas notables interpretaciones (aunque Cagney destaca el resto del reparto está estupendo, desde John Archer a Steve Cochran), un ritmo enérgico jalonado de un tono documental en algún momento, un desenlace brillante y unas cuantas escenas que se quedan en la retina del aficionado al cine: el mismo final, el plan del camión/caballo de Troya, el asesinato a sangre fría perpetrado por Jarrett mientras come, exponiendo así toda la amoralidad del personaje explícita y descarnada, la reacción cuando este se entera de la muerte de su progenitora que avanza todo su desbocado comportamiento posterior, el ataque que sufre "Cody" y la reacción de su madre atendiéndolo y sentándolo en su regazo...actitud definitoria de su relación cuasi-incestuosa, las persecuciones y búsquedas policiales con toda la exhibición de tecnología (sello personal de Walsh). Todo ello conforma el violento entretenimiento que es esta historia inspirada lejanamente en "Ma" Barker y la relación que tenia con la banda de delincuentes Barker-Karpis, integrada por sus propios hijos. Cine sin concesiones, extraordinario Cagney.


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